Y tú, ¿qué opinas? (IV): “Quiero que mi esposa se acueste con otros” (y 2)

Hace algún tiempo, un seguidor de esta web quiso conocer las opiniones de otros hombres y mujeres sobre la cuestión que plantea el titular. La cantidad de respuestas que han llegado para ser subidos a ese post evidencia que es un tema que interesa y ¿apetece a muchos parroquianos?

Seré sincera, he censurado unos cuantos comentarios porque no opinaban o expresaban sus anhelos y miedos de forma cortés,  sino que simplemente pretendían que esto se convirtiera en una página de contactos (nada más lejos de mi intención, para eso hay muchas webs) o  juzgaban de forma insultante lo que se planteaba  y, siempre que pueda (=me dé cuenta), no publicaré nada que me parezca ofensivo. Puedo equivocarme a veces, pero esta es mi casa y todo tiene un límite. La discrepancia es admisible, pero no la mala educación.

Explicaciones dadas,  el impulsor de ese debate ha escrito un comentario que he decidido subir como post.

“Quiero dejar constancia de los avances en mi vida desde que se publicó este post. Me gustaría tratar de hacer ver a muchos hombres que sí que se puede, que no es una quimera aunque sí requiere trabajo, comunicación y paciencia a raudales. Porque ahora sé que hay una verdadera legión de maridos o medias naranjas que se sienten encajonados en sus matrimonios convencionales y que se resignan (en el mejor de los casos, cuando la cosa no pasa a peores), a una vida preestablecida por  otros, por los que dictan lo que es lícito y normal y lo que no.

Cuando escribí este post, hace justo un año, llevaba ya mucho tiempo soñando despierto, día tras día, con mis fantasías sexuales Cuckold / Hotwife. En aquellos días mi mujer ya había comenzado a comprenderme un poco. Pero no fue algo espontáneo. Tuve que armarme de paciencia y hacérselo ver, muy despacio pero sin pausa. Al comienzo ella hacía ligeras concesiones durante nuestros momentos íntimos dejando surgir esos fantasmas y dándoles vida de manera figurada. Este pequeño paso adelante fue un enorme atisbo de esperanza para mí. Pero de nuevo se quedó la cosa estancada ahí durante largo tiempo, porque ella estaba aún llena de dudas de todo tipo.

Durante unos tres años lo único que hicimos fuera de lo común fueron tres o cuatro sesiones, que nos ofrecíamos mutuamente, de masajes en pareja. Ella con un chico y yo con una chica, ambos juntos, observándonos bajo el placer delicioso que las manos expertas de unos bellos desconocidos nos regalaban. Sencillamente genial. Deberíais probarlo todos y todas. Pero el caso es que mi imaginación iba mucho más lejos, demasiado para ella.

Yo seguí manifestandole mis apetencias. Pensar en ellas era casi lo único que me excitaba, ¡y de qué manera!
Pasó el tiempo… y, finalmente, ocurrió de una manera un tanto inesperada, aunque a priori buscada. Sí, una paradoja, pero me explico: pedí cita en una casa de masajes, como ya habíamos hecho otras veces. Pero esta vez di un paso más, pues tenía ya muchas certezas de que ella estaba deseándolo y dispuesta a probar; solo necesitaba que yo la llevase de la mano. Al pedirles cita les escribí mail explicándoles que nos gustaría que ese masaje se aproximara lo más posible a lo que es una fantasía cuckold/hotwife, les consultaba qué posibilidades ofrecían ellos al respecto. La respuesta fue muy clara y concisa; ellos no realizaban en ningún caso ningún tipo de sexo explícito ni interactuación con los masajistas. Tan sólo masajes tántricos, eso sí, muy placenteros y delicados, por lo que sentían no poder atender mis solicitudes. No le dije nada a ella sobre esto. Acepté y concreté día y hora, olvidándome de mis pretensiones, y dispuesto a que disfrutásemos del masaje en pareja como en las otras ocasiones, sin más.

Cuando llegamos, se disculparon porque en esa habitación no había ducha o baño, por lo que nos ofrecían pasar por turnos a otro baño de la casa. Primero iría mi chica con su masajista y cuando terminasen sería mi turno. Me quedé totalmente sólo en la habitación esperando alrededor de 20 minutos a que volviesen, y ahí mis nervios afloraron al mismo tiempo que mis sospechas y el morbo. Entraron en la habitación, ella entraba sonrojada y sonriente, se fue a su tatami y se tumbó mientras él se preparaba junto a ella para comenzar su masaje.

Era mi turno para la ducha, me fui con mi masajista y regresamos a los 15 minutos aproximadamente. Después caí en la cuenta de por qué ella fingió un par de dificultades con el agua fría que nos hizo cambiar de baño y perder tiempo, de tal modo que ellos se quedasen a solas en la habitación unos minutos más. El masaje fue de 50 minutos largos. Yo estaba anodado con los gemidos y suspiros constantes de mi mujer pero aún seguía ingenuo pensando que no había pasado nada extraordinario. Las manos de aquel tío la llevaban una y otra vez al éxtasis. A mí en aquellos momentos me daba lo mismo mi masaje. Solo quería observar a mi mujer y escucharla.

Por fin terminaron y nos dejaron a solas. Es lo habitual, 15 o 20 minutos de cortesía. Yo me acerqué a su tatami para abrazarla y besarla. Enseguida me susurró al oído: “Amor mío… me ha follado otro tío…”. La sorpresa me dejó sin respiración, no me lo creía, necesitaba escucharlo varias veces. Se lo pregunté, repetidamente, si era cierto y no una broma o figuraciones de cualquier tipo. Ella me lo confirmaba una y otra vez. Mi excitación, pese a ser ya antes mayúscula, se disparó exponencialmente. Me sentía dichoso por el acontecimiento, pero a la vez no podía evitar pensar con tristeza en que no lo pude ver directamente. El masajista, moreno, musculado y apuesto, la había penetrado por detrás, de pie en la ducha. Me contó luego que ahí ya la hizo correrse, al menos una vez, si no más. Y después en la habitación continuaron follando mientras yo me fui a la ducha. Luego ya, durante el masaje conmigo delante, él continúo de manera más sutil, haciéndole el amor con manos brazos y boca.

Desde aquel día no hago más que imaginar en mi cabeza todo aquello, pero suponiendo que yo sí estaba viéndoles directamente. Resultó que el chico accedió a mis peticiones pero sólo a medias, como si por precaución o temor a malas reacciones mías o de ella hubiera preferido hacerlo sin mi presencia directa. Quizás no entendió del todo que era eso lo que yo deseaba. No sé sus razones, la verdad.

Durante varios días estaba permanentemente excitado. Ella también me confesaba que se quedaba sin respiración recordando aquel encuentro. Al punto que le sugerí volver a tener un encuentro con el mismo, o con otro. Ella localizó a un masajista escort. Nos citamos en un hotel, y esta vez sí que presencié cómo ellos se ponían las botas mientras yo me masturbaba como un poseso. Para ella no fue tan satisfactorio como la otra vez, pero eso no impidió que gozara y tuviera numerosos orgasmos. Lo mejor de ver a mi esposa teniendo sexo fue observar como disfrutaba, como se estremecía, escucharla gemir de una manera especial, o ver como se blanqueaban sus ojitos.

Los días sucesivos me escribí mucho con este hombre. Era un tipo muy sociable y que sabía perfectamente cuáles eran mis sentimientos. Había conocido ya a bastantes parejas en similares circunstancias y él mismo había pasado por ello años atrás con una ex pareja suya.

Pasaron los meses, y repetimos algún otro masaje en pareja en otro centro diferente con dos seres deliciosos que nos dejaron flotando, una vez más.

Hará tres meses contacté con un joven senegalés y tras cotejarle un poco le invité a venir a casa. Resultó un joven simpático y superdotado, aunque demasiado impulsivo para mi mujer. Si bien no fue lo soñado estuvo una hora larga haciéndola gemir y correrse en multiples ocasiones.

Ahora ella está abierta a esas cosas que yo he imaginado con otros hombres. Yo espero que esto solo sea el principio. Porque la cantidad de posibilidades y situaciones y juegos diferentes que he soñado, sobre todo a través de los talkies/captions de internet, dan para toda una vida de emociones fuertes. Porque puedo amarla, aún más y con más razones si caben, cuando ella es sexy, morbosa y caliente

Como decía al principio, me encantaría que esto sirviese a muchas parejas ancladas en el inmovilismo para especiar su sexualidad y liberarse del tedio. Quizás no sea el único camino, seguro que no lo es. Pero cualquiera que indague un poquito verá que es quizás una de las fantasías más comunes de los hombres: tener una esposa hotwife, no me cabe duda. Otra cosa es cuántos/as se atreven a reconocerlo y a dar el paso.

Sobre la serie de posts “Y tú, ¿qué opinas?. Esta sección nació porque, a menudo, los parroquianos suben comentarios o me escriben emails solicitando conocer mi punto de vista y la de de otras personas sobre temas que les interesan o preocupan. (Quede claro que si escribo algo al respecto será para añadir información, no para opinar.)

Mi pretensión es publicar un “Y tú, ¿qué opinas?” cada vez que nos llegue alguna propuesta que crea que nos obligue a reflexionar un poquito más e incluso a pensar fuera de la caja, porque hay preguntas e historias que no admiten respuestas de sí o no, de blanco o negro… Si deseas plantear algún tema, escribe a consultas@sylviadebejar.com

49 respuestas a “Y tú, ¿qué opinas? (IV): “Quiero que mi esposa se acueste con otros” (y 2)”

  1. cuckold de Badalona dice:

    Hola, estoy con mi mujer desde que ella tenía 14 y yo 17. Desde que comenzamos nuestra relación ambos mantuvimos relaciones fuera de la pareja admitidas mutuamente o a modo de cuernos descarados (fases en las que en teoría no eramos pareja). Todas ellas nos han producido dolor, celos e inestabilidad pero también un morbo increible y actualmente fantaseamos con la posibilidad de que otra persona compartiera nuestra cama. Yo he consentido ser un cornudo consentido para su felicidad y para mi perversión en más de una ocasión sin interponerme (si el whatsapp hablara…). Para que ser cínicos si hay una gran parte de las parejas que funciona de la misma manera (consciente o sin saberlo, ojos que no ven corazón que no siente). Recordaré toda mi vida un atardecer de playa con 20 años cuando se acercó un jóven guapo de la misma edad que ella (16-17) y con su mirada nos incitó a montarnos un trio detrás de unas barcas. Yo me negé rápidamente, mi chica marcando pitones con una camiseta estrechita se me quedó mirando con cara de picarona pero al final me hizo caso. Cómo me arrepiento con 43 años de no haber aprovechado aquella ocasión (una de tantas en nuestra vida)… aprovechad el tiempo parejas!!

    1. Ricard dice:

      Fiel a mi cita con este diálogo sobre cuernos consentidos y muy sentidos, me uno nuevamente, en calidad de cornudo virtual-fustrado, puesto que la sexualidad y evolución de mi pareja no la han conducido a esta opción.
      Vosotros ejemplificáis bastante lo que sería una pareja cuckold, aunque me sorprende que ya tuvierais unos pseudo-inicios, como cuentas, de tan jóvenes.
      La tolerancia y el realismo os define y por ello, con la verdad por delante, deseo que vuestra relación, sentimental y sexual, como pareja sea lo más provechosa, placentera y estable.
      Hay parejas cuckold-hotwife, o como se les quiera mal o bien llamar, que viven este tipo de sexualidad sin grandes conflictos, o en todo caso los resuelven dentro del marco de la sinceridad y la lealtad. Me agrada que deis visibilidad a este hecho y no deis pábulo con vuestro ejemplo a que este tipo de parejas son una especie de degenerados que destruyen su relación

  2. voyeur dice:

    Frustración, es lo único que me ha producido el compartir esta fantasía con mi pareja.
    No quiere ni oír hablar del tema.

    1. Ricard dice:

      Es muy fustrante que tu pareja no atienda a tus deseos. En mi caso lo tolera como una fantasía. En este post ya he expuesto todo al respecto, así que comprobaràs que he pasado de swinger fustrado a cuckold fustrado. No dejes que la obsesión te venza. Desgraciadamente la fustración de comprobar que tu pareja aumenta esta fustración. En mi caso, almenos, es así y por ello he intentado relativizar mi situación diciéndome a mi mismo: “tú has hecho lo que tenías que hacer, lo has expuesto y punto, si tiene que suceder ya sucederá, ya moverá ella ficha porque sabe que estás dispuesto a lo que ella dicte”. En otras ocasiones: “bueno, bien pensado mejor que las cosas se hayan quedado en una fantasía, a saber si no estaríamos peor de habernos introducido en este mundo”.
      Estos son mis pensamientos para no fustrarme más, aunque he de reconocer que no lo consigo del todo.
      No se me ocurre nada más, salvo que no te guardes tus secretos para tu pareja, trátala bien y no pierdas su complicidad aunque esté molesta con tus fantasías. Ya se acostumbrará si hay confianza, comprensión y amor. Peor sería no contárselo o esconder esa fustración, pero si la quieres no fuerces más de la cuenta, que no es lo mismo que callar.

  3. Gaaava dice:

    Mi esposo me pide q tenga intimidad con el pero ya q va a pasar se pone celoso y no me deja yo ya super prendidisima y me corta las ganas y al otro hombre….
    Eso me ha orillado hacerle infiel sin q el lo sepa pero bueno si es asi la verdad no me molestaria q el a mi me fuera infiel ya q yo le diria q yo igual lo he echo pero bueno el fin es q nose por que el dice q kiere q me acueste cn otro y ya no me deja

    1. Ricard dice:

      Esto es como organizar un incendio controlado antes de que se produzca el incendio devastador. Creo que estás en ese punto en que no te conviene retroceder. En 1er lugar porque tú tienes esa fijación y, créeme, no se va. Posiblemente ella también, sin saberlo, pueda estar en un punto de no retorno en que haya desarrollado la capacidad de sentir deseo por otro hombre y de llevarlo a cabo sin más. La verdad es que deseo que mi esposa estuviera en la misma situación mental que la tuya, quiero decir en la situación en que mi esposa me propone la fantasía. En ese caso yo intentaría llevarlo a efecto, pero cuidando cada paso. Está el peligro de que se encariñe demasiado o incluso sienta enamoramiento del amante, por ello considero que sería mejor que fuera un hombre del que tuviérais un conocimiento casual y superficial, que pudiérais escogerlo vosotros, bueno, ella pero con tu apoyo. En caso de que ella sólo aceptara un hombre concreto como amante, del que tuviera un conocimiento más profundo, piensa que es peor el riesgo de que te la esté pegando ya sin que puedas hacer nada, lo cual sería peor.
      Aunque el esposo esté totalmente de acuerdo en la infidelidad para una mujer es más fácil, la 1a vez, acostarse con el otro sin que su esposo sepa nada, aunque el cargo de conciencia vaya a ser superior. Coge, pues, el toro por los cuernos (nunca mejor dicho), puesto que ella puede ya tener el deseo encendido y gozad de una vez que son 4 días. Tened mucha precaución, pactad términos y tendréis que hablar mucho mientras sucede todo para minimizar posibles daños. Nada garantiza que no se provoque alguna crisis, pero es mejor evolucionar que quedarse inmóvil si hablamos de parejas.
      Mucho goce y suerte

      1. Ricard dice:

        Si ella insiste que para que se produzca el encuentro tiene que ser sin tu presencia y con ese hombre en cuestión, ahí sí que la cosa se puede poner mala. Pero entonces medita si los cuernos ya se han estado produciendo a tus espaldas, en cuyo caso se trataría de “legalizarlos” y puestos en tan jodido asunto la única opción que tienes es como en la canción de Luis Eduardo Aute: “una de dos, o me llevo a esa mujer o entre los 3 nos organizamos…, si puede ser”.
        En todo caso, otro consejo: “la verdad, aunque dolorosa, nos hace libres”. Eso si antes no nos mata, que sería lo mismo que decir: lo que no te mata te hace más fuerte.

  4. Paco dice:

    Mi caso, a mí no se porque me gusta imaginarme a mi mujer con otro hombre, cuando se lo dije a ella le sentó muy mal y se enfadó conmigo, le he ido explicando que es solo una fantasía y que además es más común de lo que ella se cree, ahora a conocido a un compañero que le gusta y fantaseamos con él o por lo menos me permite fantasear a mí aunque yo noto que está mucho más activa sexualmente y con muchas más ganas, besa hasta diferente, creo que tengo una oportunidad para hacer mi fantasía realidad pero no sé cómo abordar este paso, y además tengo muchísimo miedo a perderla. Me podéis ayudar

    1. Ricard dice:

      Perdona Paco, que mi contestación está encima de tu escrito

    2. El "autor" dice:

      Paco, disculpa que haya pasado ya bastante tiempo desde que escribiste esto. Desde la experiencia propia: antes de seguir adelante haz (haced los dos) un esfuerzo profundo por hablar mucho sobre el asunto. Debeis llegar a un acuerdo sobre en qué terminos experimentar vuestras fantasías para minimizar todo lo que se pueda los riesgos de que la cosa se vaya de madre. Bajo mi punto de vista y por lo que he leído en la red, te puedo aconsejar que sean encuentros esporádicos (una o dos veces a lo sumo) con personas desconocidas. De lo contrario las mujeres (en general, seguro que existen excepciones.) tienden instintivamente al enamoramiento con el “tercer amante”. Si ella es consciente del juego que os traeis entre manos y es lo que prioriza, no ocurrirá nada malo. Pero si por el contrario ella empieza a sentir que está conociendo a otra persona que puede hacerle replantearle todo o cambiar absolutamente su perspectiva respecto a ti y vuestra pareja… en fin, en ese caso la tragedia está servida.
      Repito, comunicaos mucho antes de nada. Y luego tratad de ir de la mano y sobre límites claros de lo que es el juego y lo que es otra cosa. Mucha suerte y disfrutad.

    3. Ricard dice:

      Haz mucho caso a “autor”. Mi conocimiento es solo teórico. Él habla por experiencia.
      Llagada la ocasión seguiría sus consejos, sin duda, porque quiero conservar mi relación mientras evoluciona.

  5. El "autor" dice:

    Os pongo un extracto de una joya que nos recomienda Sylvia de Béjar. Un libro que me está ayudando a Comprender (Con mayúsculas):
    “…Khalil Gibran escribió algo realmente profundo sobre la naturaleza del dolor:
    “Tu dolor es la destrucción de la cáscara que encierra tu comprensión”
    Así que aquí estás, con la cáscara rota, zozobrando en el dolor. ¿Qué puedes hacer? Ponte cómodo y observa cómo puedes aprender a navegar en esas olas en lugar de ahogarte en ellas. Reúne el valor para sentir lo que estás sintiendo. Explora tus sentimientos, arrópalos, aprécialos: son la parte más esencial de ti.
    Trátate bien y recuerda que la parte más importante del amor no es amar la belleza, fuerza y virtud de alguien. La verdadera prueba de amor es cuando alguien ve nuestras debilidades, nuestras estupideces, nuestras pequeñeces y aún así nos quiere. Este amor incondicional es lo que queremos de nuestras parejas, y no debes esperar menos de ti….”
    ÉTICA PROMISCUA (Dossie Easton y Janet W. Hardy. Editorial Melusina, 2013)
    Yo también os recomiendo a todos y todas este libro, de los que te abren los ojos frente a nuestro anlfabetismo sentimental y prejuicios sociales.

  6. polostar dice:

    He leido bastante del tema ultimamente, tambien de trios, por que claro esta, provoca morbo, me he dado cuenta que muchos que escriben sus supuestas historias con sus esposas hot wife, no son mas que fantasias, y que son hombres solos, que les gustaria encontrar a una mujer asi. He leido de hombres que han teminado con ellos por este gusto, mas que nada por su insistencia, ahi se nota que es una necesidad de hacerlo, y eso lo convierte en una parafilia, no es lo mismo que una fantasia, o fetiche, ellos dicen. “mi anhelado sueño” “tuve la gran suerte de que mi esposa lo hiciera con otro” y cosas como esas. Tambien hay parejas que en realidad hacen estas practicas, aunque es mas comun hacer trios, intercambio de parejas, que solo ver a la esposa con otros, la mujer se puede aburrir de esto, y ella querer otras cosas. Esto es mas una fantasia de el, que quierer cumplir la fantasia de su mujer, por eso no me excita mucho el tema.

    1. Ricard dice:

      Creo que haces una división inexistente, almenos en mi caso, entre tríos-intercambio de parejas y lo de cuckold. Supongo que influyen mucho las morbosas imágenes de los blogs cuckold-hotwife que hay al respecto.
      En mi caso empecé con una gran atracción por el intercambio de parejas o las orgías en pareja para derivar por un interés-obsesión-deseo morboso por ver a mi mujer colmada sexualmente por otros hombres. Tampoco es mi caso el de quedarme en una silla contemplando, aunque si ese fuera el deseo de mi pareja, pues encantado. Si el deseo de mi pareja fuera de ir a un local swinger-liberal estaría encantado. Si tuviera yo la seguridad de que no la bloquearía verme follar con otra o incluso le proporcionara algún placer, más encantado todavía. Pero debes entender que lo que mi mente morbosa dicta es que “su placer es mi placer”, de ahí la fantasía cuckold.
      Para nada lo considero una parafilia, si una obsesión, aunque en el sexo todo es obsesión, ni más ni menos.
      Recuerda mi frase: el placer de mi pareja es mi placer, esa es la cuestión

      1. El "autor" dice:

        Suscribo al 100% lo que acabas de decir Ricard.
        En cuanto a la “idea fija” puntualizo que es cierto que si dejamos que las obsesiones nos invadan, se pierde el sentido natural y placentero de la cuestión, además de poder alterar nuestra actitud. Por eso hay que tratar de no obsesionarse demasiado. Y yo ahora empiezo a percatarme de que lo he estado un poco más de la cuenta, debido a mi trayectoria y mis circunstancias personales.

  7. Aloysius McCylinder dice:

    Todo en la vida está diseñado para que, hagamos lo que hagamos, acabemos siendo infelices e insatisfechos. Estuve casado con una mujer bellísima perseguida por todos los hombres y que se “enamoró” de mí igual que yo de ella. La pasión nos duró unos diez años, algo que según he visto a través de comentarios, es algo excepcional ya que siete años se considera ya mucho y se habla últimamente de tres años como fecha límite para que el hechizo desaparezca.”The thrill is gone, baby”… que cantaba B.B.King. Mi esposa y yo, teníamos una vida sexual extraordinaria, nos bastaba con apenas rozarnos para entrelazar con ansia nuestras lenguas al tiempo que mi pene se endurecía como la roca y su coñito se encharcaba mientras se abría y cerraba en convulsiones, ansioso por engullir y lubricar mi estaca, cosa que sucedía a continuación, llevándonos a ambos a maravillosos éxtasis. Ella era una hembra multiorgásmica que podía tener hasta tres o cuatro orgasmos durante el coito sin necesidad de estimulación previa del clítoris, solo por el placer que sentía al hacerlo con su hombre, fuertemente abrazada a él mientras lo aprisionaba por los riñones con sus muslazos al tiempo que entrecruzaba las piernas en su espalda con el fín de no permitir su retroceso y recibir bien adentro los manguerazos de leche ardiendo. Esto último la llevaba, en bastantes ocasiones, a conseguir otro éxtasis más que se unía al mío y los que han tenido la suerte de experimentar estas sensaciones, saben que pocas cosas hay mejores en este valle de lágrimas que permanecer abrazados intercambiando besos con lengua después de haberse corrido, notando aún los fluidos de ambos mientras ese relajo feliz invade cuerpo y alma. Queda mucho para seguir contando pero es demasiado para volcarlo todo en una sola entrega, volveré por aquí para desgranar mi historia que quizá, solo quizá, ayude a comprender algo mejor lo que nos pasa a los humanos, que como dije antes, estamos condenados a la frustración casi perpetua…

    1. Ricard dice:

      Me gusta tu opinión, exposición incluída. Pero debo decirte que el intercambio de parejas tal y como lo expones suele ser ideal en una franja de edad en que ambos pueden ofrecer un rendimiento sexual equivalente.
      A partir de los 50, incluso antes, algunos hombres swingers empiezan a experimentar una bajada del rendimiento sexual, no arrancan tan bien, no consiguen aguantar la erección como antes y una vez se han corrido resulta muy costoso un segundo asalto. Su cuerpo ha cambiado, pero no su mente traviesa y morbosa, mientras su pareja (a quién tanto costó convencer-no nos engañemos porque suele ser así) está en la cresta de la ola. La complicidad del hombre, que tanto procura por el placer de ambos (no olvidemos que en el mundo swinger quién realmente manda es la mujer) sigue sientiendo el deseo morboso de ver a su hembra satisfecha. De ahí surge el cuckold (cornudo) y la “mal llamada” hot wife”, entendido como una evolución de la pareja swinger.
      No sé seguro si estás cerca de esa edad “crítica”, pero no te preocupes, todo se andará. En todo caso no te preocupe el tema, cuando llegue, si llega, disfrútalo intensamente con tu pareja igual que lo hacías del tema swinger.
      Un saludo

  8. Confidente anónimo dice:

    Releyendo el Post “Quiero que mi esposa se acueste con otros” y tras subrayar y agradecer la sinceridad y el valor de la pareja que ha contado su experiencia, me pregunto si lo que realmente queremos los hombres es que nuestra compañera (vamos a obviar si es esposa, novia, amiga con derecho a roce, compañera o cualquier otra modalidad de relación afectivo-sexual a dos), que nuestra compañera -decía- folle con otros por su cuenta o estando nosotros presentes, ya seamos voyeurs o participantes. Por cierto, follar me parece un poco reduccionista en esto del sexo, de modo que propongo “practicar (diversas modalidades de) sexo”.

    Pero, puestos a hacer el estipendio, ¿por qué no también que lo practique con una mujer, o con una pareja, en fin, por qué no practicar juntos las distintas posibilidades sexuales de un buen intercambio de parejas? O sea y resumiendo, en lugar de que mi mujer practique un dúo con otro, ¿por qué no practicarlo juntos, con otro dúo o con un/a tercer@?

    El intercambio (cualesquiera que sean los límites de cada pareja), me parece mucho más rico e interesante para una pareja. Me explicaré. En el intercambio…
    hay una relación igualitaria entre dos parejas, donde cada una aporta lo mismo;
    se puede hacer soft o hard;
    puede haber penetración con los otros o no;
    se puede ser voyeur y exhibicionista;
    podemos gozar viendo a nuestra pareja en variadas y gozosísimas posiciones y trances;
    podemos gozar mostrándonos nosotros mismos en esa diversidad de placeres;
    podemos dar rienda suelta a nuestros deseos bisexuales, si lo hubiera;
    no hay infidelidad porque estamos presentes y somos cómplices en todo;
    hay poco riesgo de enamorarse de terceros, porque el contexto dificulta situaciones amorosas, íntimas y afectivas;
    cargamos las baterías sexuales, un arsenal de imágenes y sensaciones eróticas, sexuales y morbosas, que cambiarán la idea sobre nuestra compañera, sobre cada uno de nosotros mismos y hasta del modo de ser de nuestra relación de pareja hasta ese momento;
    aprenderemos probablemente otras maneras de practicar y vivir el sexo en pareja gracias a los nuevos compañeros (en todos los ámbitos de la vida se aprende mejor en grupo, ¿alguien piensa que el sexo es distinto?);
    nuestra confianza se refuerza con nuestra compañera, al haber compartido esas singulares experiencias donde tal vez hemos transgredido los límites del sexo convencional, de nuestra sexualidad individual, de nuestros valores heredados, de lo que la sociedad considera correcto;
    descubrimos la libertad de poder romper nuestras zonas de confort individuales y de pareja;
    tendremos una buen ramillete de conversaciones para recrear a dos y de imágenes y secretos para recrear en los momentos íntimos, cuya intensidad se multiplicará por varias veces;
    veremos el mundo del sexo y de las relaciones sexuales con otros ojos;
    tal vez la inapetencia y la anorgasmia empiecen a remitir;
    tal vez la eyaculación precoz o la falta de excitación se verán sacudidas y contrariadas;
    tendremos una complicidad de nivel superior a la de otras muchas parejas;
    nuestra relación de pareja globalmente tomará un nuevo impulso, procurando muchos otros beneficios, dando nuevo interés a muchas otras cosas comunes;
    no es obligatorio repetir el mismo tipo de experiencias, se puede innovar, aprender, enriquecerse, porque bien es sabido que el número de posibilidades aumenta exponencialmente con el aumento del número de elementos;
    las fantasías masculinas encontrarán muy probablemente y por fin un cauce para satisfacerse, por lo cual estarán en buenísima disposición para muchas otras cuestiones de pareja;
    las fantasías femeninas también encontrarán un campo de experimentación, o bien los miedos y las inapetencias encontraran un contexto menos frío y peligroso que el de ir a montárselo a solas con un compañero de trabajo;
    ni qué decir de las tentaciones de los hombres con todas las féminas que pasan por la calle, la comunidad de vecinos y el trabajo.

    En fin, vale este párrafo ladrillo para justificar que creo que en las relaciones erótico-sexuales entre dos parejas se dan un montón de circunstancias que lo convierten en una modalidad muy recomendable para mantener o reactivar el deseo, el sexo, el amor, la complicidad, las ganas de compartir, la sorpresa, etc.

    ¿Riesgos? Vale, sí, alguno hay, pero todo me parece mejor que caer en la monotonía, en la desgana, en el desamor, en la frustración, en la incomunicación… que no son males de personas inconsistentes, sino de cualquier persona normal que viva una relación de pareja normal. Es el paso del tiempo y sus circunstancias lo que provoca la ruina de las parejas y los divorcios, no el buen sexo compartido y las ganas de vivir cosas juntos, cosas que no se pueden mantener eternamente o sin trabajárselas duramente.

    Reconozco que muchas mujeres encontrarán muchas excusas para seguir mirando el sexo y la pareja como en los cuentos de Walt Disney, como una “mujer-mujer”, como una buena madre, como una buena hija, como dios manda, como la sociedad aconseja, como la comodidad sugiere, como aquello a lo que cuerpo tiende, como su zona de confort aconseja, como su marido o compañero merece… como la fatalidad ha determinado desde que la cultura cristiana, patriarcal y economicista nos dominó, no vaya a ser considerara una rara, una ninfómana, una puta, una explotada por su macho…

    En realidad y resumiendo, creo que la pareja que practica su sexualidad con las posibilidades que ofrecen los intercambios, vive su sexualidad de pareja en una dimensión superior a la de la sexualidad de pareja habitual; de hecho, ni siquiera tiene que renunciar a esa sexualidad más vainilla, sólo la enriquece con la otra; por otro lado, la otra pareja no es un fin en sí misma, sino el modo de desarrollar sus sexualidades individuales y, sobre todo, el modo de paladear el sexo gourmet.

    Dicho todo lo cual, aquí vienen las mujeres y dicen “no”, no me gusta, no lo necesito, no quiero arriesgarme, no quiero esforzarme, no tengo por qué dejar de ser yo misma, no soy ninguna estrecha pero no necesito ensanchar mi menú sexual, prefiero vivir una relación de pareja de baja intensidad pero cómoda. Amén.

    Las mujeres que leen este post ¿podrían desmentirme o dar, quizás, otras razones para que entendamos mejor los hombres que el sexo en el lecho matrimonial y con un solo partenaire es una opción razonable, sana y duradera?

    1. Paseante dice:

      Esto lo ha escrito un hombre sabio.

    2. Plúmbeo dice:

      Dudo que muchas mujeres vayan a reaccionar a este largo comentario sobre los intercambios. Lo primero que tiene que ocurrir es que vengan por aquí algunas mujeres. ¿Se interesan las mujeres por aprender y ver qué se cuece en el mundo del sexo? Esta es otra duda.
      Voy a ser un poco malvado: muchas mujeres se preocupan, planifican, invierten mucho tiempo y esfuerzo en cuestiones logísticas (compras, comidas, preocupación por los niños y por el resto de la familia, celebraciones, etc.). Curiosamente es frecuente que muchos hombres se despreocupen de ese mismo tipo de cuestiones. Y, para rematar, igual no hay campos comunes, territorios de complicidad. Mientras eso sucede, la relación de pareja pierde intensidad, emoción, intimidad, misterio, riesgo, sexo…
      Yo diría que cada cual tiene que salir de su zona de confort y convertirse en visitante/actor habitual de los campos del otro (sí, sí, también en el campo del sexo tal como lo quiere el hombre, no sólo que el hombre comparta esas otras cuestiones generales con la mujer). Por último, también la relación de pareja vive en una zona de confort y conviene amueblarse un nuevo “lugar” de encuentro, sobre todo amoroso y sexual. Por ejemplo, el hombre terminará por aprender y practicar el tipo de sexo que le gusta (y le resulta eficaz) a una mujer, y también la mujer se dará cuenta de qué cómo y cuánto sexo quiere el hombre. Lamentablemente lo que sucede a menudo es que los miembros de la pareja están equivocados o están desinteresados. Y ya es hora de dejar de echarle la culpa a la educación, la sociedad, la familia, el trabajo, la vida moderna… dejamos morir las parejas de inanición.
      La próxima vez que queráis hacerle un regalo a vuestro chico, olvidad la corbata, regaladle una buena sesión de sexo con él y (como) con quien él quiera. Ese sí se convertirá en un compañero ejemplar.
      O no. Sigamos creyendo que la vida no es lo que es. Y que no hay nada que cambiar ni esfuerzo que hacer.

    3. Ricard dice:

      Que comentario más interesante (confidente anónimo). Este blog no deja de sorprenderme con comentarios tan veraces sobre sexualidad.
      Lo hubiera suscrito al 100% hace 10 años. Ahora solo en parte. Creo que con los años tendemos a ser más realistas con nuestras fantasías y acabas rendido a la evidencia. Nos acaba gustando ver a nuestra pareja satisfaciéndose, sabiendo de antemano que la mujer en este aspecto tiene más cuerda.
      En el momento actual me conformaría con ser un cornudo consentido-activo y, si se tercia, culminar algún que otro intercambio de parejas.
      Enhorabuena por tu exposición.

      1. Plúmbeo dice:

        Yo no diría que las mujeres tienen más cuerda. Si lo que quieres decir es que son capaces de tener más orgasmos (en el supuesto de que tengan un primero) y también de tener sexo con dos hombres seguidos y tal y cual, pues sí. Pero esto es como si dices que yo puedo caminar 40 kilómetros al día. Pues sí, debe ser cierto, porque tengo las piernas y el estado físico necesarios, pero no lo he hecho (y no tengo planeado hacerlo) una sola vez en mi vida. Así pues, en este sentido, creo que moriré virgen. Pues del mismo modo creo que muchas mujeres tienen un deseo sexual bajo, algunas de nivel medio, una minoría de nivel alto (como lo de hacer 40 km al día). ¿Cuántos hombres desean este tipo de experiencias de intercambios, tríos, ver a sus mujeres con otras mujeres y/o con otros hombres? Muchos. ¿Cuántas mujeres tienen esos mismos deseos respecto de sus hombres o de sus mujeres (o de sí mismas)? Creo que muy pocas. Esto sí que me parece realista. Al menos coincide con mi (no poca) experiencia. Un saludo.

        1. Ricard dice:

          Pues por lo que respecta a mi pareja has dado en el clavo. Hay una flagrante contrasentido en ambos sexos: por parte masculina la cabeza va por delante de nuestras auténticas posibilidades mientras que en el caso de las mujeres, por lo general, su campo de juego es muy reducido, aunque su potencial está ahí, para jugar en un campo más amplio. Menudas contradicciones!!
          Ciertamente hacen falta más opiniones femeninas en este foro para entender mejor el tema

          1. Plumbeo dice:

            Ya se ha dicho por aquí, ¿cuántas mujeres vienen a interesarse por estos temas sexuales o por cualesquiera temas sexuales? Pues muy poquitas. Es una prueba de su interés por el sexo en general. Y este poco interés es el resultado de una (no) educación sexual o más bien amodorramiento, conservadurismo y pobreza sexuales. Son, somos, producto de nuestras historias respectivas. Ellas dirán que hacen lo que quieren pero no saben que quieren según lo que otros han hecho que quieran. No hay más que pasearse por el mundo y ver otras mujeres de otras culturas. Las diferencias son importantes, por más que haya ciertos elementos comunes.

  9. alfredo dice:

    y yo que pensaba que era un tio raro

  10. Paseante dice:

    Las mejores experiencias de mi vida sexual son aquellas en las que éramos más de dos (tres o, más frecuente, cuatro) siendo una de ellas era mi mujer. Claro que, si la mujer no tiene algún gusto claro en ese campo (bisexual, lésbico, exhibicionista, voyeur, etc.), es un arduo trabajo llevarla hasta el escenario de los sueños (ya allí va ella sola), siempre hay que tirar de ella. Y es que, creo yo, la educación sexual (no) recibida y los valores sociales de estos tiempos pasados, nos han llenado la cabeza y el cuerpo de caspa, tan difícil de quitarnos que nos parece propia, elegida, natural. Pero, bueno, mejor luchar por ello y obtenir más o menos, que abandonar, dejar el matrimonio en el frigorífico o mandarlo al garete cuando la gente se quiere o dejar que deje de quererse. Bravo por la historia y ánimo a todos y todas para atreverse.

  11. Venus dice:

    He dudado una y mil veces si hacer un comentario con respecto a este post. Me considero una persona bastante tímida y altamente reservada, sobre todo en cuanto a temas tan íntimos se refiere…
    Si me lanzo a ello es, por una parte, por la insistencia de mi marido; Por otra, porque siento que “se lo debo” a este blog que lidera Sylvia (por todo lo que ella nos ha aportado a mi pareja y a mí…), y por último, animada tras leer el resto de comentarios que se han ido añadiendo a lo largo de todo el tiempo que ha pasado desde que se publicó, y viendo que la mayoría de ellos son testimonios de hombres que se encuentran o desean una situación parecida (aunque alguno también hay que no se cree que esto pueda llegar a ocurrir…), y que las voces de las mujeres (brillantes, por cierto, las pocas que hay…), son mucho más escasas.
    Me doy además por aludida, lógicamente, como “la parte contraria” que soy, y he pensado que podría ser enriquecedor leer el testimonio de la pareja de la misma persona que escribió este post en su día; es decir, sí, ELLA soy YO.
    Como os podéis imaginar, nuestra experiencia daría ya para escribir un libro… pero como no me considero virtuosa para esos menesteres (dejémoslo para los entendidos), yo solo relataré resumida y humildemente, el antes y después de eso que ahora (o desde siempre, no sé…) llaman “hotwife”, adjetivo con el cual sigo sin identificarme del todo…
    Llevamos muchos años en pareja, y para mí, él fue el primer y único amor serio en mi vida.
    Uno de mis grandes miedos cuando le conocí era que la diferencia de edad que nos separaba, hacía que él tuviera mucha experiencia (o al menos más que yo, que era nada) en lo que al terreno sexual se refiere.
    Al principio tuvimos un montón de dificultades, porque tuve que ir “soltando lastre” de todo lo que la educación católica/tradicional me había inculcado durante toda mi vida. Pero enamorados uno de otro, conseguimos bastante rápido superar esas dificultades (paciente él y valiente yo), e ir dando rienda suelta a lo que yo siempre había llamado (ahora me da la risa) la vida de pecado.
    Y lo que al principio a mí me parecía una relación imposible, viniendo los dos de mundos tan diferentes, fue forjándose poco a poco, y así hemos ido viviendo y creciendo juntos como pareja, con el paso de los años.

    Como es lógico, durante todo este tiempo, hemos tenido muchos altibajos, aunque muchos más altos que bajos, me atrevería a decir…porque en las contadas ocasiones en las que nos hemos visto desbordados o con ganas de tirar la toalla, hemos sabido llamar a la puerta adecuada para pedir ayuda, y encontrar solución a nuestras diferencias.

    La última vez que acudimos a pedir ayuda, nos encontrábamos en una situación como la que tantas veces voy leyendo que ocurre (en los comentarios de este post incluido): el chico quiere hacer realidad la fantasía (con la que lleva en ocasiones mucho tiempo soñando, incluso sin contarlo…) de ver a su chica con otros hombres… y ella, ni quiere, ni lo entiende.

    Como ya ha contado él, después de mucho tiempo de insistencia, las primeras concesiones que yo hice fueron algunas sesiones de masajes para parejas… hasta que en una ocasión, en uno de esos masajes, ocurrió lo que él ya ha contado.

    Para mí hubo un antes y un después de aquel momento. Por un lado, el sentir a un hombre diferente a mi marido (cosa que no había hecho antes… y encima con un profesional como aquel maravilloso masajista…)… y por otro, el cruzar por fin la barrera de la “infidelidad”, que aunque en mi caso era más que consentida, estaba ocurriendo de algún modo sin que él lo supiera…

    Aquella experiencia fue para mí como la maravillosa pérdida de la virginidad con la que todas hemos soñado, y casi ninguna hemos disfrutado en nuestra primera o incluso primeras veces…

    Después, como ya ha contado él y no quisiera repetirme, hemos tenido varios encuentros con otros chicos, siempre buscados de antemano, y estando en todos ellos mi marido delante.

    En el punto en el que estoy ahora, me sigue asaltando un mar de dudas en algunos momentos, porque siento que avanzamos como pareja en este campo, pero con aceleraciones muy distintas…

    Y yo, como decía antes, sigo sin identificarme plenamente con ese adjetivo de “hotwife”, porque la imagen que abarrota la red de este tipo de mujer no se aproxima a la mía ni de lejos, aunque a veces “me disfrace”… Me gusta más decir que a mi marido le pone verme con otros hombres… y yo, ya que lo he probado (y lo he disfrutado tanto…), no voy a ser tan tonta de desaprovecharlo…

    1. Ricard dice:

      Mucho valor tiene el comentario de Venus, porque da luz a la otra parte del relato. Los hombres, siempre tan explícitos para exponer nuestras fantasías, damos nuestra versión sin tener la visión de la pareja, como también es mi caso y por motivos obvios.
      De hecho, si un día mi pareja da su versión significará que habremos llegado a una especie de acuerdo placentero para ambos en cuanto a compartir sexo con otros, como así os ha sucedido a vosotros.
      Coincido totalmente en que el término hotwife es desafortunado en vuestro caso, como lo sería en el caso que nosotros estuviéramos en el ajo.
      Pienso que lo de hotwife está muy bien para una minoría de mujeres que sienten el sexo de una manera más extrema (si se me acepta este adjetivo, puesto que no quisiera prejuzgar).
      Mi posición al respecto como “consentidor” sería que mi pareja decidiese como quiere dirigir su sexualidad en este campo, todo sobre la marcha. Que desea muchos hombres haciéndole cosas? pues bien. Que tan solo quiere un hombre seleccionado escrupulosamente, sea profesional o corneador entusiasta… pues también. Que prefiere un encuentro casual en el gloryhole o en el cuarto oscuro de un local liberal… pues genial. Que a su vez desea verme con otra mujer… pues tanto mejor, hacemos un intercambio de parejas. En resumen: la mujer manda. Pero, por favor, que no se quede quieta sin hacer nada para resolver el deseo morboso de su pareja. Esa sería la consigna.
      Yo no tengo “casi” ninguna duda (siempre quedaría pendiente de confirmar con la realidad) de que para mi no tendría ninguna consecuencia negativa para nuestra relación, en lo sexual por descontado, pero tampoco en lo sentimental, siempre que consiguiéramos una comunión o pacto en lo que se refiere a nuestros deseos y como materializarlos.
      Considero que todavía estamos lejos de conseguir nada al respecto porque ni tan solo ella entiende que acostarse con uno o más hombres atractivos delante de su pareja pueda ser morboso y placentero para ella, cosa que me cuesta entender en una mujer con una vida sexual activa.
      Lo más jodido es que ni tan solo empujada por su marido es capaz de soltarse un poco o tener algún tipo de gesto, tipo visitar una página del tema, ir de mirones a un local liberal…
      Por eso, Venus, valoro tu valentía al respecto, porque sin ser una mujer de líbido extrema, con los mismos esquemas que la mía, has sabido dar el paso para enriquecer vuestra relación sexual y dar un nuevo impulso a vuestro deseo, que es motor de vida e ilusiones.
      Aparte de agradecer vuestro testimonio aprovecho para deciros que cualquier consejo de vuestra parte será muy bien recibido.

      1. El "autor" dice:

        Ricard, me encantaría poder decirte algo que te sirviera. Pero me temo que en esta ocasión es al contrario. Me resulta muy interesante todo lo que dices. Nosotros no hemos conseguido nada, o nada especial mejor dicho, porque hoy por hoy ella dice que esto no le llena y yo me encuentro muy perdido … por decirlo de una manera suave. El caso es que las cosas se han torcido. Es muy pronto quizás para sacar demasiadas conclusiones o para saber si conseguiremos enderezarlas. Lo que sí te puedo decir es que la realidad no es igual para todos, lo cuál sí que debería ser el primer aprendizaje tanto para los que viven en sus zonas de confort sin moverse como para los que vayan a mover ficha antes de meterse en sea lo que sea. Y otra certeza es que la realidad se empecina en demostrar día a día que no hay casi mujeres que quieran tan siquiera contrastar aquí sus pareceres o impresiones. Eso por sí mismo dice ya mucho de en que situación está la cosa. Una minoría aplastante lo ha hecho. Muchas gracias a ellas por opinar. Ojalá dentro de un tiempo pueda contarte algo más. De momento es solo para decirte que muchas gracias por compartir y que de todos aprendemos. Yo lo hago cada vez que leo una opinión aquí.
        Y ya de paso aprovecho para recomendaros otro blog de otra gran mujer que quizás os guste. Sabe escribir de maravilla y tiene mucho que contar.

      2. Ricard dice:

        Perdona “autor” porque, debido a la distribución del blog, no he visto tu mensaje hasta hoy, de lo cual no puedo más que sentirme honrado.
        Sin embargo me entristece la situación que me comentas que estáis pasando. Yo conozco una pareja que fue swinger durante un tiempo pero lo dejaron porque ella, a pesar de gozarlo intensamente y ser bi-sexual, lo veía peligroso para la propia pareja. Llevan años fuera del ambiente y se quieren mucho, pero es un caso entre cientos. Hay parejas swingers o liberales o cuckold-hotwife que funcionan y por ello creo que todo es viable si se habla, y se atiende, en equilibrio a los deseos de uno y otro. Dada mi inexperiencia lamento no poder daros ningún consejo firme, aunque mi deseo es que esteis atravesando la típica crisis de la pareja que enfrenta su educación sexual (básicamente monógama) contra sus deseos más íntimos. Ahí la mujer, a mi entender, tiende a sufrir más conflictos interiores, por su educación más restrictiva, y quizás por ahí anda el conflicto, sus deseos más íntimos contra su conciencia. Si a eso sumamos que tampoco los hombres, cuando afrontamos a todas el tema, como habéis hecho vosotros, también desconocemos como va a reaccionar nuestra conciencia…., claro que hay parejas de este ámbito (swingers-liberales) que han acabado rompiéndose, pero al final está el amor, que no necesariamente significa exclusividad sexual. Yo diría que amor es, sobretodo, lealtad, sinceridad, confianza… y que nada está prohibido si proporciona placer a tu ser amado.
        No sabeis lo que celebro el día que encontré en este magnífico blog vuestra experiencia, la naturalidad con la que la expusisteis y la entereza de Venus al explicar su punto de vista.
        Os deseo lo mejor a los dos

        1. El "autor" dice:

          Muchas Gracias Ricard! Por ahí van los tiros. Estamos en ello y los dos confiamos y apostamos por que nuestro amor prevalezca sobre encontronazos episódicos que no deben manchar algo mucho más importante, al menos para nosotros dos.
          Estamos trabajando en ello, hemos solicitado ayuda para aclararnos. El saber hacer de un profesional en psicoterapia de pareja es un arma magnífica. Espero poder contaros más detalladamente cuando todo esto haya pasado y tengamos mejor perspectiva de todo. Yo he de aceptar hoy por hoy que ella no quiere este juego. Lo ha intentado, se ha esforzado mucho por mí, pese a no ser su deseo, pero que tras esos intentos definitivamente, hoy por hoy, no es lo suyo. Al mismo tiempo he de asumir que ahora ella está viviendo una aventura muy apasionadamente y que lo quiere hacer sin más intromisiones mías. La cosa es jodida, el golpe ha sido doble y fuerte. Pero quiero superarlo con cabeza. Ella también ha sufrido. Los dos lo estamos haciendo pero estamos luchando por asumirlo y salir adelante cuanto antes.

          1. Paseante dice:

            Si he entendido bien esta serie de comentarios, la pareja que lo motivó tuvo alguna aventura de sexo con terceros porque el marido quería y aunque ella no quería. Ahora, después de lo que sea, ella está viviendo una aventura con otro y el marido se siente dejado de lado o algo así. Si interpreto correctamente, veo una parte buena y una parte mala.

            La mala es que esta aventura (y las mujeres las viven más allá del sexo) podría cargarse su relación con el marido. Vamos, que haya encontrado a otro con quien se sienta mejor. Y esto, si entiendo bien, porque ella se abrió (a petición del marido) a cosas a las que antes no estaba abierta. Como que hubiera descubierto algo en sí misma y/o en esa tercera persona que la tiene en cuerpo y alma con ese tercero. Pues sí aquí hay un riesgo de que la mujer vuele y la relación inicial se acabe.

            La buena es, primero, que si la mujer encuentra realmente que esa nueva relación es lo que ella realmente desea, ¿por qué va a evitarlo? Se entiende que en la nueva relación encuentra algo que le faltaba en la anterior, o sea, que no estaba bien o, en todo caso, no estaba mejor. Aunque estuviera acomodada. Para su marido es una putada, sin duda, pero también debe pensar que algo faltaba o fallaba, cuando ha encontrado algo más deseable. No hay que buscar culpables, siempre son culpables los dos, no habían encontrado el punto, el modo que hace que una relación sea singular y sea la más deseable. También pueden analizar eso, qué fallaba, qué faltaba, y qué es lo que ahora resulta tan apetecible. Hay muchos expertos que consideran la infidelidad como una oportunidad, no (o no sólo) como una putada. La infidelidad no sólo sacude a los “infieles” y a las “víctimas” (no creo ni en lo uno ni en lo otro), también debe sacudir la relación, ponerla en cuestión, revisarla, ver qué le faltaba y si se puede o se quiere recuperarla. De hecho un gran porcentaje de parejas superan infidelidades. Lo difícil, más que superar el golpe, es encontrar el cómo y el mecanismo para resolver lo que estuviera mal. Pienso que esto puede ser positivo para el marido y para la mujer, sea para recuperar un día su relación pero mejorando lo que estuviera mal, bien para seguir cada uno su camino sin hacerse daño y sin acomodarse en una zona de confort sin vidilla. Por otro lado, tampoco me parece mal que la mujer viva y disfrute esta experiencia, que le aporte una nueva conciencia de sí, de las relaciones, del sexo, del amor, de lo que sea. De hecho pienso que si las mujeres fueran menos absorbentes y exclusivas en la relación (sólo un hombre, sexo exclusivo, también él con sólo una mujer, etc.), si tuvieran varias relaciones y vivieran el sexo, la aventura, la pasión más a menudo, serían mucho más versátiles, practicantes e intrépidas en esto del sexo y el amor. Y no, como suele suceder, que se casan (ellos y ellas) y se echan a dormir, se acabó la seducción, la pasión, el erotismo, la aventura, la creatividad, la lujuria, etc.

            Esta “aventura” de esta pareja y el tercero en discordia no me parece que haya acabado. Que pase el tiempo, que las experiencia haga mella en todos, a ver qué queda, cómo se ve la nueva (y también la matrimonial) relación con algo más de perspectiva. No hay que quemar las naves. Y si fuera el caso que lo nuevo es lo mejor para ella, ¿quién va a impedírselo? Que sea libre y vuele. Sólo siendo libre tiene valor que ella regrese. Eso sí: yo, en la posición del marido, intentaría ver en qué fallé (si es el caso, que no necesariamente) o qué puede haber en esta nueva relación que les faltara a ellos, cómo puede cambiar (porque sea lo que sea, si hay algo que mejorar, mejor hacerlo con esta excusa que llevarlo a cuesta inconscientemente y que eso impida otras eventuales futuras relaciones o las condene a lo mismo). “Sólo los imbéciles no cambian de opinion”, no se puede pensar y sentir lo mismo a los 20 que a los 30, los 40, los 50… cuando la vida cambia y nosotros cambiamos.

            Así pues, pienso que están sucediendo cosas que les han de cambiar a los dos. Pues a cambiar y a currarse lo que quiera que sea que venga. Un último esfuercito : seguramente la mujer se lo está pasando bien (aunque también la supongo en marejada constante) y el marido lo pasa mal. No te acomodes en lamentarte; piensa, repasa, pregunta, trata de cambiar, trata de darle a ella argumentos para que quiera “regresar”. Y, aunque no te apetezca (si lo estás pasando mal), trata de darte también alegrías, como ella, igual y después de todo os encontráis de nuevo transformados. Porque uno y otro me parece que vais a (o tenéis algo que) cambiar. De lo que estamos todos enfermos es de dogmas y modorra, no de creatividad y alegrías. Ánimo a los dos, sea cual sea aquello en lo que los dos estéis mejor, juntos o separados.

        2. Ricard dice:

          No puedo más que suscribir la insuperable exposición de “paseante”. El espíritu es que hay que, a pesar del dolor, valorarlo como una oportunidad de evolucionar, sea individualmente o como pareja.
          Que fácil es todo para los/as monógamos/as integristas. Cierto que difícilmente se les presenta el problema (aunque a saber cuantos cuernos escondidos habrá en ese tipo de parejas), porque no lo afrontan.
          Vosotros estáis ante una dolorosa oportunidad de confrontar cual será vuestro próximo camino, juntos o separados. Mi más profundo deseo es que sea juntos, supongo porque a todos nos gusta que los protagonistas de las películas sigan juntos. Pero ante todo está la felicidad de cada uno.

  12. Ricard dice:

    Hace un tiempo publiqué este comentario en la 1a parte de este post. Lo vuelvo a compartir por si alguien puede aconsejarme:
    Antes de los 30 años me hubiera roto el corazón ver a mi pareja teniendo sexo con otro, mis fantasías eran de sexo con mujeres, 1, 2 o más a la vez…, pero esto empezó a cambiar justo antes de casarnos.
    Mi entonces novia me contó que, habiendo cortado nuestra relación durante un largo período, más de un año sin saber el uno del otro, en una fiesta con sus habituales amigos, la mayoría estando con su pareja, acabaron en una piscina desnudos o casi desnudos, con los ojos vendados y toqueteándose superficialmente.
    Ella no lo contaba por darme morbo, sino para explicarme que esto podía haberse ido de las manos y que solo fue un juego algo infantil por su parte, pero que algunos querían repetir en otros encuentros. Ella pensaba que esto podía romper la valiosa amistad de años que tenían fraguada y que ahora continúa.
    Yo no pude más que darle la razón, aunque me sobrevino una extraña excitación, puesto que considero que estas fantasías, para que sean inocuas para la pareja, solo deberían llevarse a cabo con gente recién conocida con la que uno se sienta cómodo. A partir de ese momento empecé a interesarme por la temática swinger y pensé que se me pasaría con el matrimonio. Obviamente no fue así.
    Mi situación es inicialmente idéntica a la del autor del primer relato, pero yo no he conseguido consumar fantasía alguna en los 17 años de casados que llevamos, a pesar de llevar casi 13 desde que le hice saber mis fantasías e intenciones.
    Mi esposa es una mujer, muy muy leal, paradójicamente tolerante y, por desgracia, absolutamente fiel. Digo lo de tolerante porque consiente que su marido tenga estas fantasías a pesar de no compartirlas.
    Tenemos dos hijos estupendos y en lo personal, poniéndolo todo en la balanza, no me imagino una vida más dichosa con otra mujer que con ella.
    Desde hace años no tenemos una sesión de sexo sin que yo le susurre mis fantasías cuckold al oído. Ella se deja hacer, al principio no debió ver más remedio que aceptarlo una vez hubo superado el xoc inicial y después de bastantes reticencias, y solo se suma a mis relatos cuando está cercana a su clímax, pero no avanza más.
    Ayer cumplió 48 estupendos años y yo tengo 51 (nos hacemos mayorcitos!!). Somos muy sanotes y deportistas y siento que queda mucha vida en nuestros cuerpos. Me encantaría, ahora que todavía podemos, gozar viéndola gozar con otros, definitivamente deshinibida y abandonada al placer mientras yo lo presencio e interactúo.
    No pierdo la esperanza porque ya no tengo nada que perder con ello. El morbo de presenciar a mi esposa en celo y fuera de sus casillas, como nunca la he visto, siendo poseída, corriéndose como nunca, chupando polla/s ajenas, verla penetrada, como se corren en su cuerpo…, para al final darme las gracias por haberle “facilitado” semejante placer mientras nos susurrarnos al oído lo mucho que nos queremos…………,
    Sé que el sexo descrito no puede proporcionarlo yo solito, pero yo soy el hombre que permite y “consigue” que su amada tenga el placer que se merece (su atractivo y la calentura masculina hacen el resto).
    Hace ya más de 4 años, durante una breve estancia ociosa por Madrid (somos de Barcelona), la medio convencí bajo promesa de no liarnos con nadie; casi a trompicones acabamos en un local liberal llamado “Fusion Vip”, tremendamente aconsejable. Desgraciadamente se cumplió mi promesa, no hubo interacción con terceros, pero tuvimos sexo en pareja en un reservado.
    Llegué a pensar que habíamos dado el paso definitivo, pero desde entonces no ha habido forma de volver a convencerla, no sé si porque es consciente de que le podría llegar a gustar y no quiere complicarse la vida, o sencillamente porque no le llama lo suficiente el tema, a pesar de mis constantes esfuerzos.
    He intentado sin éxito compartir con ella esos blogs de cuckold’s y hotwife’s amateurs con los que tanto me he excitado y pajeado, y cuando apenas los ha visionado no le han gustado nada (tampoco le gusta el porno). También he intentado, por si sus fantasías van por otro sitio, que me abra su mente como yo me atreví en su día: ningún resultado. Lo único que me ha dicho es que solo siente atracción por el sexo masculino, pero solo se imagina teniendo sexo conmigo, aunque cuando está cerca del clímax, inducida por mis susurros, creo que entonces sí que se excita con el tema, pero tampoco he notado unos orgasmos más intensos por su parte. La cuestión es que los tiene y goza a pesar del plasta de su marido.
    Mi pregunta, hombres y mujeres del foro, es: realmente tengo alguna posibilidad después de tantos esfuerzos y tiempo?
    Sylvia, tú que eres el faro del foro:
    ¿puede cambiar una espléndida (aunque algo mojigata) mujer de 47 años y ser capaz de llevar a cabo alguna fantasía, propia o de su marido, ni que sea, inicialmente, por morbo-curiosidad o por complacer a su “amado” marido?
    ¿Es posible que esa misma mujer, estando sexualmente en forma, no tenga ningún tipo de fantasía?
    Amo a mi mujer, siento que me ama, la deseo, me pone verla deseada y, en ocasiones especiales, verla gozar de otras cosas que ya he contado, pero no me cabe en la cabeza que después de tantos años no haya conseguido nada al respecto.
    Ya són más de las 3 de la mañana, ella está dumiendo, pero os aseguro que si ahora mismo despertara no escondería ni una coma de este relato, a ver si de una vez me comprende y se lanza….,
    Después de aburriros tanto con mi relato sin hechos, debo prometeros que seréis los primeros en saber si algo sucediera e intentaría que quedara aquí reflejado el goze experimentado por ambos en tan anhelado acontecimiento.
    Un saludo

  13. Jason de Miami dice:

    Hola…en mi caso, mi ex esposa lo sugirio como una idea en un momento dado pero por mis propias inseguridades, le dije que no. Lo que sucede es que ntengo un pene pequeno y un poco debil. Luego nos separamos por varias razones pero a veces pienso que si hubiese accedido a su solicitud esruvieramos juntos todavia. No se, y nadie sabra. Pero he lehido sobre el tema y creo que estaria abierto a ser cornudo en mi proxima relacion de ser algo que ayude a la misma.

  14. Saint dice:

    Es bueno saber que no eres el único con este tipo de fantasías. Mi esposa y yo tenemos 33 años, casados desde hace 11 con un hijo. Nuestra relación es estable y sincera. Se podría decir que somos una pareja “semiabierta”, digo semi por que yo he mantenido actividad sexual con otras mujeres mientras que ella no por el simple hecho de que ella no lo necesita. Ella me permite ir a prostíbulos para mantener únicamente sexo oral (con condón por supuesto), así lo hago en un promedio de una vez cada dos o tres meses, al regresar a casa le narro lo sucedido y nos excitamos juntos. De esta manera yo se que pese a mi libido curiosa no le voy a ser infiel con una compañera de trabajo, etc y ella esta de acuerdo con esto.
    Yendo al tema propuesto en este foro puedo decir que hemos hablado al respecto, le he dicho que ella también es libre de explorar su sexualidad. El hecho de habernos casado jóvenes nos quito hasta cierto punto la posibilidad de ganar experiencias. Ella me dice que eventualmente podría llegar a acostarse con otro hombre o incluso a besar a otra mujer, pero tengo que aceptar que es mas una fantasía mía que nuestra. No la presiono ni pienso hacerlo al respecto, pero me gusta que ella sepa que si llegase el momento es libre de mantener contacto sexual con otra persona; lo único que pido a cambio es que se proteja y por supuesto que no se enamore.
    Hemos ido de meros espectadores a clubs swingers y la verdad nos ha prendido muchísimo a ambos, llegamos a casa y el sexo entonces ha sido a la enésima potencia.
    La semana pasada ella viajo sola a su ciudad natal, salió a bailar con su hermana a una disco junto con unos amigos, uno de ellos se prendió de mi esposa, bailaron toda la noche y el galán mostraba sus mejores atributos para conquistarla (todo esto me lo contó ella), llegado el momento y ya entrado en tragos el sujeto la tomo de la mano y con la otra la sujeto de la cabeza e intento besarla; ella movió la cabeza y rechazó al caballero. Se que no paso mas porque confió en ella y porque si hubiese pasado algo extra en lo personal no me molestaría, de hecho me hubiera gustado que pase. Le he pedido todos los detalles al respecto y cada vez me enciendo mas solo de imaginar la situación…. ella siendo seducida por otro, bailando pegados toda noche tomados de la mano.
    Al finalizar la fiesta el chico la invitaba a un after pero ella, pese a la insistencia, simplemente se fue a casa junto a mi cuñada.
    Creo que esto es una mezcla de excitación por ver a tu pareja disfrutando (lo que te provoca mucho placer) y de confianza, mezclado con una pizca de celos morbosos, que en un ámbito de respeto y confianza puede ser una fórmula perfecta.

  15. Mirian dice:

    Mi caso podria decirse que es al reves y creo haberlo contado en otro foro de Sylvia. Soy una chica lesbi, española, trabajando y residiendo en una ciudad alemana.
    Mi mejor amiga aqui, es una chica alemana, de 42 años, casada, bisexual y creo que la chica mas caliente que he conocido. Entre nosotras dos a solas, tenemos sexo muy frecuentemente, diria que casi semanalmente. Pero cada dos meses, mas o menos, me pide que hagamos un trio con su pareja, un chico aleman, guapote, divertido y educado, ademas de buen amante.
    Mi amiga me suele decir cosas como ” a mi chico parece que se le esta bajando el apetito, por lo que creo que deberiamos juntarnos el proximo sabado”. Y eso hacemos. Despues de cenar en algun restaurante de moda, vamos a su casa y hacemos un trio. La verdad es que nos lo pasamos fenomenal. Los tres nos conocemos sexualmente muy bien y nos aplicamos a fondo en hacer que disfruten los otros dos participantes.
    El resultado, segun mi amiga, es que su chico tiene la libido renovada y a tope para unos dos meses mas, en que volvemos a repetir.
    Solamente una vez estuve a solas con el, con permiso de mi amiga, pero esto sera motivo de otro post.
    Mi experiencia, no solamente la descrita con esta pareja, sino con bastantes chicas casadas, a solas, me dice que este tipo de relaciones se convierte en un revulsivo positivo de las relaciones de pareja que han caido en la monotonia o empiezan a languidecer.

  16. Ela dice:

    Hola! Me ha encantado y emocionado la historia y es justo lo que quisiera probar yo con mi pareja. Llevamos mucho tiempo juntos (yo tenía un poquito menos de 18 años…cuando nos conocimos ), ahora tenemos yo-36 y el-37 años, el fue y sigue siendo el primero y el único hombre en mi vida y yo para el también – la primera y la única mujer.Como se dice hemos madurado y aprendido juntos todos estos años, y hemos mejorado muchísimo nuestra vida sexual hasta llegar a disfrutar del sexo, no sólo practicarlo…, pero llevamos tantos años juntos y lo que queremos es algo más…! Estamos hablando sobre el tema de cambio de parejas o clubes liberales desde hace más dos años, pero hasta ahora no hicimos nada…, por no tener mucho tiempo libre para ocuparnos del tema (porque tenemos una niña de 6 años y vivimos solos (somos residentes) sin ningun familiar y siempre nos tenemos que repartir entre los trabajos, cole y casa! Lo deseamos los dos mucho y esa historia con el tema de los masajes me parece impresionante y más que excitante…creo que nos lo pasaríamos más que bien.
    A mi me gustaría tener un sexo con un chico yo, por una parte y por la otra, mi pareja que tenga sexo con una chica…, y poder vernos disfrutando del sexo y el placer con otra persona. Sólo el hecho de pensarlo me pone caliente y me hace sentir bien…!!!
    No tenemos nada de experiencias en esta cosas, solo nos hemos informado pero mi opinión es que “creo que se puede disfrutar muchísimo….!!!”
    Lo que espero es que hagamos realidad está fantasía sexual cuanto más pronto…!!!☺
    Sé que hay mucha gente que está juzgando y mucho – estas cosas, pero en mi opinión la gente que llega a hacer estas cosas yo la llamo gente inteligente sexual…!!!
    Y a la gente que piensa de tal manera juzgando le preguntaría: que es mejor?- Probar esta clase de encuentros cuando uno siente la necesidad de tener sexo con otra persona…??? o
    – Engañarse uno a otro a escondidas…???
    Ustedes que opinan…??? Yo tengo mi respuesta…!!!!

    1. Jason de Miami dice:

      wow…muy caliente tu historia!!!

  17. rtx dice:

    Parece que todos estan de acuerdo y lo encuentran superexcitante…a mi se me escapa de los esquemas que tengo de pareja, aunque admito que tal vez sean anticuados.
    La única pareja que he conocido que buscaban otras personas, fue creada con esa intención, buscaban mujeres por páginas web, a mi me dió la impresión que él la utilizaba a ella como una mercancia. Yo les conocí de hecho por ese motivo y te transmitía él sus deseos como en boca de ella, y como un intercambio mercantil sin mediar dinero claro.
    Esa es mi experiencia en este mundo de los trios, de momento no necesito más

  18. Hum dice:

    Muy valiente y arriesgado dar el paso de la fantasía a la realidad que no siempre puede dar el resultado o ser lo que queríamos o esperábamos. Me alegro de que fuera tan satisfactorio para los dos y se siga manteniendo en el tiempo.

  19. Juan dice:

    Es una situación totalmente excitante, somos un matrimonio swinger y disfrutamos enormemente viéndonos disfrutar con otras personas,es muy morboso. Solemos ir a locales de intercambio, pero eso no implica que siempre “juguemos” con otras personas,el hecho de estar juntos y rodeados de gente gimiendo y disfrutando del sexo es sumamente excitante, hasta tal punto que seguimos al llegar a casa, por muy bien que lo hayamos pasado en el local. Recomiendo una visita a un local de este tipo para todos los que tienen inquietudes de este tipo, después de la visita no volverán a casa indiferentes…
    Saludos y suerte.

  20. santi dice:

    Yo lo deseo. Deseo que ella lo haga con otro. casi diría que lo necesito para colmar mi sed de poder visionar a mi mujer excitada, gozando, y entregada a los placeres sexuales que otro mas joven, mas dotado, mas experto que yo le pueda dar.
    Ella lo sabe. Sabe mis deseos.
    Somos maduros. Me conoce y sabe mis “fantasías”.
    La convencí para ir a un masaje de pareja. Lo hicimos y hemos repetido otras veces. Pero a este masaje la falta morbo.
    Le he propuesto otro tipo de masaje, más excitante. . . se resiste, aunque que últimamente parece que duda . . veremos.
    También hace años -a iniciativa mía. . . – acudimos a dos clubs liberales. . pero salimos igual que entramos. . .
    Por nuestra edad, creo que estamos en la “recta de tribunas”, y yo deseo tener la oportunidad de ver cubierto este deseo que persiste en mi .
    Creo que si lo logro me emocionaré y lloraré de emoción.
    Y estoy seguro que nuestra relación no se perjudicará para nada. Yo la seguiré amando . Y mucho más. La amaré locamente. Desesperadamente. Me sentiré más unido a ella, si cabe.
    Tenemos muy buena relación personal y familiar.
    Sexualmente mi mujer nunca ha tenido iniciativas y he tenido que ser el “adelantado”, consiguiendo poco a poco pequeños avances para salir de la rutina que surgiría de su falta de iniciativa, y que se hubiera impuesto por su pasividad.
    Seguiré proponiendo y seguiré creyendo que un día me seguirá, entendiendo que nuestro amor debe estar por encima de nuestras experiencias sexuales.
    saludos

    Smos maduros,

  21. Santi dice:

    Es muy emicionante. Yo necesito que mi mujer acepte compartir estas “fantasias” (necesidad para mi). Hace mucho tiempo que le hablo. Yo la amaria mas. La quiero mucho. Ella seria mi Reina.

  22. Miguel dice:

    La historia, en si, resulta bastante excitante. Y aqui hay una cosa cierta que hay que resaltar. Por lo general somos los hombres los que expresamos el deseo de hacer un trio con nuestra pareja y otra chica, pero pienso que las mujeres tienen similar fantasia pero con su parejo y otro hombre. En este caso fue el hombre quien propuso y a la final ella accedio. Lo que no cuenta el protagonista es si su pareja desde antes tenía esa fantasia, pero se deduce que asi era ya que lo habían discutido en repetidas oportunidades lo cual parece que si era asi. Simel hombre tiene esa fantasía, es normal que la mujer tambien. Hoy esta de moda el poliamor que de alfuna forma conduce a lo mismo.

  23. Micaela dice:

    Con mi pareja hace 1 año decidimos tener un trío con otra chica. Nos gustó mucho.. ahora estamos buscando hacerlo de nuevo! Me gustaba verlo a él mientras se la cogía a ella.

  24. Eneia dice:

    Me ha encantado la historia!!! Yo estoy en el punto de querer compartir a mi chico…

  25. Hector dice:

    Al leer todo lo que escribiste se me hizo muy excitante el ver sexo en vivo con una persona muy allegada a uno pero si eso te tiene contento y a tu pareja la tiene satisfecha esta bien pero yo no lo aceptaria

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