Descuida tu lujuria un mes y ella te abandonará tres

Existen verdades que de tanto oírlas, no las escuchamos, que no sea el caso de ésta: “Descuida tu lujuria un mes y ella te abandonará tres” (creo que el dicho popular empieza por “deja”, pero me gusta más lo de “descuida”). El sexo llama al sexo y cuanto más lo cuidemos y practiquemos (siempre que implique verdadera intención, lo impuesto no suele servir de mucho) más sabremos, y, muy probablemente, mejor lo haremos y más gozaremos.

Dicho de otro modo, los terapeutas suelen comprobar que si una persona mantiene X relaciones sexuales por semana y, por las razones que sea, esa frecuencia disminuye o se corta por completo, al principio, anhela o tiene ganas de más, pero si esa carencia persiste durante un cierto periodo de tiempo, su deseo cae e incluso puede desaparecer. Por contra, si sus encuentros sexuales aumentan (pasan de X veces por semana a X+1 ó más), lo primero que sentirá es saciedad, pero de continuar a ese ritmo durante cierto tiempo, su cuerpo acabará adaptándose y tal vez hasta pedir más. Conclusión: cuantas menos relaciones sexuales mantenga una persona, menos las necesitará, con el peligro de que sus ganas puedan desaparecer totalmente.

Esto explica, por ejemplo, porque cuando se produce un distanciamiento emocional o físico en la pareja, con una disminución de deseo sexual, si ese distanciamiento dura mucho, cuando se supera el problema puede que su vida sexual ya no sea la de antes, puede haber quedado muy tocada y deshacer lo mal andado no suele resultar fácil… aunque obviamente es posible.

Conclusión (ya sé que es facilona, pero lo que hay es lo que hay): cuidar del sexo es primordial (y, qué narices, lo creo a pies juntillas). De hecho,  la pareja implica sexo, si no, es otra cosa. Es cierto que hay algunas que cohabitan sin sexualidad, pero hasta que punto es eso una relación de pareja. ¿No será otro tipo de unión? Cuántas parejas se ven más como amigos o hermanos que como amantes. Cuántas mujeres tratan a sus hombres más como madres que como amantes. ¿Cómo va a sobrevivir el deseo erótico a ese tipo de comportamiento?

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21 respuestas a “Descuida tu lujuria un mes y ella te abandonará tres”

  1. José dice:

    En relación con este tema de la rutina, les comento nuestra experiencia:

    Pasábamos por una etapa casi crítica y sin meditarlo surgió la solución. Decidimos, después de muchos años de matrimonio, viajar al extranjero cada uno por su cuenta el mismo número de días en etapas sucesivas.

    ¿Qué les cuento? Se da uno cuenta de lo que pierde, cuando no lo tiene cerca y ahora estamos viviendo una etapa plena sexual y afectiva. A nosotros nos funcionó y lo estamos disfrutando.

  2. Ola dice:

    Hola, Silvia

    !Estupendo blog! Gracias por brindar este espacio para compartir las vivencias y experiencias de los parroquianos.

    Ola

  3. Ola dice:

    Querido Paseante,

    Estoy de acuerdo contigo: las mujeres tenemos menos deseo sexual. Como comentas, la estadística es demasiado alta como para ignorarla.

    Los motivos son variados, aunque siempre se mencionan los tabus sociales. Mi experiencia personal es otra. He crecido en un ambiente muy liberal (padres hippies, comunas), pero mi deseo sexual también es bajo, y no por cuestiones morales. Por un lado, hay un aspecto hormonal innegable y por otro…

    Hace tiempo que barrunto que el problema está en otra parte. Creo que el deseo sexual tiene mucho de atracción visual y aquí hay un asunto cultura que se suele pasar por alto. Voy a explicaros un poco mi teoría. No pretendo que la compartais, simplememte son ideas que a veces me ha cruzan la mente.

    La cultura occidental, comparada con otras culturas, es un poco gris visualmente (sobre todo en invierno cuando vamos vestidos de azul, negro o gris). Si vemos las cultura hindús o las africanas, tanto hombres como mujeres van vestidos con colores alegres y ataviados con adornos en el pelo, el cuerpo. Y a veces los dos sexos son atractivos visualmente. Otras veces, los hombres pueden llegar a ser mas atractivos q las mujeres.

    En Occidente destacan las mujeres porque nuestra sociedad las dota de mayores recursos estéticos para manifestar su individualidad, ser coquetas, sacarse partido u ocultar defectos. A las chicas nos ha educado para atraer y ofreceros una imagen agradable o sugerente y hacemos uso de todo tipo de ideas: cabellos alisados o rizados y de todos los colores, bikinis, minifaldas, tacones, depilación, telas transparentes, pieles morenas, bisutería o maquillaje. !Todo vale! Os ofrecemos estimulos visuales y como os apetece lo que véis, en vosotros aparece el deseo en cada esquina, hasta sin buscarlo.

    Por el contrario, las mujeres recibimos pocos estimulos visuales porque nuestra cultura ‘apaga’ a los hombres. Por ejemplo, la convención social dicta que los hombres vayan vestidos con colores menos llamativos, o que lleven el pelo corto desde niños (tengo amigos con pelos preciosos, pero se los rapan casi al cero), o que vayan con trajes de chaqueta o con la fórmula ‘vaqueros+camiseta’: !A mi esa ropa me baja la libido! Son prendas que me hablan de oficinas, pragmatismo o comodidad, pero no de amor, diversión o placer. Fijaros en las noches de gala: las mujeres pueden ir con trajes variopintos, pero los hombres sólo con smoking. No me estimulan nada visualmente. En cambio, cuando veo a hombres de otras culturas más coloridas, que siguen patrones menos convencionales, tienden a gustarme más. Incluso si miramos al colectivo gay, los hombres dan mas rienda suelta a su creatividad. (Por si no habéis entendido este ejemplo, fijaros en que hay culturas que operan al contrario, por ejemplo, la musulmana. Esa cultura ‘apaga’ a la mujer, se la hace visualmente opaca a traves de una indumentaria más anodina, mientras que el hombre puede ir vestido como más libertad. Esas mujeres también pueden resultar interesantes porque siempre el atractivo hacia lo culto o lo prohibido, ¡je, je! Pero las intenciones de esa cultura son otras).

    Pocas mujeres admiten que les atraen los hombres por su apariencia (!Eso SÍ que es un tema tabú!). Todas dicen que les atrae el humor, una conversación inteligente, etc. Pero cuando las conoces bien, observas que, cuando conocen a alguien atractivo, algunas rápidamente les abren las puertas de la alcoba.. y eso me hace pensar que las chicas somos más visuales de lo que parece. Es decir, que deseos sexuales sí hay, pero falta el estímulo.

    Creo que si ambos sexos ofreciéramos estímulos visuales agradables, habría mucho más sexo. Personalmente, reivindicaría una estética más libre para los hombres y que la sociedad los tuviera menos encorsetados, es decir, que puedan expresa su individualidad de un modo más policromado, igual que las mujeres.

    Hay muchos otros factores que influyen en este tema. Simplemente he intentado explicar uno que, rara vez he visto mencionar.

    1. Paseante dice:

      No sé si tu teoría del efecto visual de los hombres en las mujeres es correcta. Tradicionalmente se decía que las mujeres eran menos visuales que los hombres y valoraban más lo que les llegaba por el oído. Me inclino por pensar que el escaso apetito sexual femenino es más profundo (no sé si fisiológico, genético o cultural).
      Mi teoría es otra, una mezcla de darwinismo y de capitalismo.
      Según el primero, el medio presiona y algunos individuos más aptos, mejor dotados genéticamente o que desarrollan estrategias más propicias, sobreviven. Las mujeres sobreviven bien al deseo sexual masculino al principio, cuando inician las relaciones, cuando “están en el mercado” y tienen interés ; cuando las relaciones se consolidan, cuando ellas se sienten seguras y sin riesgo, van perdiendo apetito. Simplifico, sí.
      Según el segundo, la competencia, la posibilidad de ganar mucho, de mejorar, estimula la invención, la mejora, el progreso, etc. Cuando la mujer ya ha ganado la posición, cuando no tiene competencia porque es la elegida y tiene “bajo control” a su pareja, pues deja de inventar, de mejorar, etc. En el campo del sexo.
      No digo que a los hombres no les afecte este darwinismo y este capitalismo, que sí. La diferencia es que los hombres tienen un interés sexual permanente (sea por su pareja, sea por otras candidatas o candidatos), mientras que las mujeres lo van perdiendo y no lo “reponen” hasta que no vuelven a sentirse a la intemperie y necesitadas. La pareja -dicen- es buena para el amor, pero no para el sexo. La experiencia lo confirma. Lo que es bueno para el sexo, no necesariamente lo es para el amor. También lo confirman los hechos. Y ya sabemos que a muchas mujeres no les interesa el sexo sin amor, mientras que a los hombres les interesa el sexo, con o sin amor, con o sin lluvia, con o sin dinero, con o sin sin ropa, con o sin su pareja, etc., etc. Conozco muchos casos que se ajustan a estas pautas… o más bien debería decir que todos los casos que conozco se ajustan a estas pautas.

  4. sylvia dice:

    Llevo días queriendo contestar a quien se haya podido molestar o sorprender por mi párrafo final en el post… ¡qué fino hay que hilar!

    Si buscamos “pareja” en el diccionario de la Real Academia Española la actividad sexual ni se contempla a la hora de definirla:
    – “Conjunto de dos personas, animales o cosas que tienen entre sí alguna correlación o semejanza, y especialmente el formado por hombre y mujer”
    – “Cada una de las personas, animales o cosas que forman una pareja, considerada en relación con la otra. He perdido la pareja de este guante”.
    – “Persona que acompaña a otra en una actividad. Juan es mi pareja de mus.”
    – “Compañero o compañera del sexo opuesto o, en las parejas homosexuales, del mismo sexo. Vive con su pareja y dos hijos”.

    Y, si nos atenemos a eso, evidentemente dos que conviven forman una pareja… independientemente de la calidad de esa unión. Y, creo, a pesar de ese párrafo final que parece decir lo contrario, que no tener sexo no implica que sea una mala relación si es una decisión compartida y aceptada por ambos, pero también creo que cuando uno o ambos no tienen el sexo deseado… ¿hay algo que rechina?

    Dicho esto, solo añadir que esa es mi opinión y, evidentemente, no tiene porque ir a misa. Cada uno tiene derecho a pensar a su conveniencia. ¡Faltaría plus!

  5. Paseante dice:

    No tenemos idea de la importancia del sexo en cada persona, cuanto más en una pareja. Claro que se puede vivir sin sexo. También sin hablar. Pero es mucho más saludable tener conversaciones con propios y extraños, conversaciones amistosas, amorosas, poéticas, intelectuales… ¿hay que justificarlo? Pero no tenemos cultura sexual. Nada de nada. Por eso muchas parejas viven en la indiferencia sexual o se quedan en el dique seco a los pocos años de la relación. El menú sexual es escaso y no se cambia. ¿Se imaginan un restaurante con un solo plato, siempre hecho del mismo modo? ¿Con qué frecuencia y gusto iríamos al restaurante? Pues así andamos los y las Chefs de nuestras camas. Y, como dice Sylvia, nos acostumbramos a las dietas de plato único como también podemos acostumbrarnos a los menús degustación. Cada cual elige su dieta. Añadamos a ello que los hombres tenemos el sátiro dentro que nos hace mendigar o buscar sexo y las mujeres tienen a la princesita de Walt Disney que se pone su vestidito y queda a la espera de que venga el príncipe azul… pero no para que le coma el clítoris o le monte un trío con la dama de honor, sino para no sé actividades palaciegas y sociales. ¡Qué pestiño! ¿Cómo provocar la revolución que el sexo necesita?

    1. voyeur dice:

      Nosotros siempre comíamos en el mismo restaurante, en la misma mesa y a elegir entre dos platos. Y así año tras año.
      Con 25 años de matrimonio se nos quitó el apetito y con una manzana al mes nos conformamos.
      Bueno, yo no. Yo como a escondidas, y la verdad es lo que mantiene.

      1. Paseante dice:

        Breve, lapidaria y exacta descripción del sexo matrimonial. La pareja estable acaba con el sexo. “Follas menos que un casado”. “Me gusta el sexo con mujeres a pesar de las mujeres”. Tantas maneras de decir lo difícil que es sexearse con una mujer cuando ella no quiere. Porque este es el fondo de la cuestión: ellas no necesitan el sexo, no lo desean, sólo lo hacen profesionalmente, se dejan hacer. Mientras no se asuma esto y, por tanto, se cambien la educación y otros patrones sociales, ellas serán sujetos pasivos sexuales. Y ellos, los pobrecitos machos acosados por su testosterona, frustrados y mendicantes del sexo. Lamento decir que el panorama en general da esta imagen, lo demás son excepciones y cortinas de humo. Claro que esto tiene otra solución provisional (es decir, en tanto no cambia la educación y los valores sociales). La someteré a vuestra consideración, con el permiso de Sylvia.

        1. Cari dice:

          Lamento tener que estar en contra de tu opinión absolutista de este panorama macabro. Pero según mi propia experiencia y la de unas cuantas mujeres que nos hemos acercado por este tema en común son nuestros hombres los que nos tienen en el dique seco, y son ellos los que padecen dolores de cabeza, dígase problemas, cansancio o cualquier excusa que pueda apoyar la absoluta falta de deseo sexual.
          Alguna aquejada a planteado la posibilidad de separarse porque no aguanta más, otras le pusieron delante su desastrosa experiencia de que ya pasaron por eso, y volvieron a caer en la misma situación…
          Lamentablemente mantienen tu misma opinión, solo cambiando el género.
          Así que lejos de culpables y géneros, creo que es un tema que aqueja a todos y todas, o te toca de un lado o te toca del otro. Así sin más.
          No se puede obligar a nadie a tener deseo, cómo culpar a alguien porque no tiene ganas de tener sexo contigo hoy, ni mañana, ni el año que viene. ¿Cómo revivir algo que parece sin vida y no perder tu relajada y serena convivencia matrimonial?

          1. Paseante dice:

            Gracias por tu comentario, Cari. Tu experiencia seguramente es la que cuentas, como la mía es la que cuento. No obstante, creo que una abrumadora mayoría de datos y testimonios (que cada cual mire en su entorno) más bien dicen que el desinterés por el sexo está más en el lado femenino que en el masculino. Otra cosa es que un hombre no se interese por su pareja (tal vez se interesa por otras mujeres, pero no por su pareja). Esas mujeres que son tus amigas y a las que te refieres, ¿se lo montan por su lado, con otros u otras o permanecen quejosas lamentándose de que su pareja no siente apetito sexual? No me ha parecido que estén por ahí soltándose la melena por tierra, mar y aire. Pero tal vez sí. En este caso, sois realmente un grupo de amigas o conocidas singulares. Muy singulares. Echa en vistazo por ahí.

          2. voyeur dice:

            Repito, donde la relación sexual de pareja se vuelve monótona y aburrida, normal que haya distanciamiento y aborrecimiento para practicar sexo. Lo que sucede es que la parte de la pareja que no ve esa monotonía cree en otras cosas o motivos por los que no se mantienen esas relaciones. Y eso lo mismo le puede suceder a hombres que a mujeres. Pero yo, por ser hombre quizás, creo que los hombres somos mayoría en cuanto a ese descontento.

  6. Paco dice:

    Pues claro que la monotonía la rutina y el pasar de los años acaban con el sexo, señores si una planta no se riega se seca, es así de sencillo, yo todos los días le digo a mi mujer lo guapa que está, la beso con pasión le digo te quiero y por supuesto tenemos relaciones todas las semanas, la menopausia es lo peor que hay, mi mujer la tiene y os aseguro que no tiene ganas de sexo ni de hombres, por eso estoy yo hay para subirla a lo más alto para que se sienta guapa, y el sexo viene solito. Es cuestión de entender a tu pareja y darle lo que necesita. Si hay amorosa seco no muere si uno no quiere.

  7. Daniel dice:

    “la pareja implica sexo, si no, es otra cosa. Es cierto que hay algunas que cohabitan sin sexualidad, pero hasta que punto es eso una relación de pareja. ¿No será otro tipo de unión? ”

    Interesante reflexión. Yo la comparto sin dudar, porque creo que las tres dimensiones básicas en la relación de pareja son: amante, confidente y amiga.
    Cuando tu pareja se dirige cariñosamente a ti como “papá” haz esto, on “papa” be a ver lo que le pasa al niño … Te da un mal rollo total, sobre todo si durante los últimos 10 años el sexo ha estado ausente. 😳

  8. Marchita dice:

    También hay otros factores en la mujer ,que aún habiendo sido activas sexualmente, hacen que el seso cada vez apetezca menos ,la menopausia es el mayor de trabajo detractor del sexo,al bajar los estrógenos.

  9. María dice:

    En verdad, no puedo estar de acuerdo con este blog de Sylvia a pesar de que me encanta su web y sus libros. No estoy de acuerdo por que la definición que ella está haciendo de pareja está dejando fuera al colectivo de la asexualidad, personas que no echan en falta el sexo y reivindican que su comportamiento no es un trastorno de la líbido, a diferencia de los que sí van a terapia por este motivo, cuya principal razón es que el decaimiento les hace sentir mal. Es decir, desde mi punto de vista, creo que el espacio de pareja se define como un concepto más amplio en el que el aspecto sexualidad puede no estar y no tener que definirse entonces como amistad.

    Pero sí que es verdad, que aquellas personas, entre ellas yo, que consideremos el sexo un aspecto fundamental en nuestra vida parital, la falta de este, hace que no me sienta bien del todo, con una sensación de me falta algo. Bien sea, porque le echo de menos en la distancia, por que estoy dejándole de querer o por que tengo una confrontación que hasta que no la resuelva no me deja mantener relaciones. Es una expresión de la complicidad.

    Creo que lo importante es preguntarte cómo la demuestras tú.

  10. Morgana dice:

    Yo tambien tengo esta relacion de pareja. Pero desde hace tres años tengo un amante y me va de maravilla. Tenemos sexo sin tapujos, todo esta permitido si lo queremos…..sexo, sexo y sexooo. A parte del morbo…es una relacion prohibida…,ummm . Lo recomiendo. Yo llevaba muchos años sin sexo y ahora disfruto como nunca, soy mas feliz y estoy radiante!!!!

  11. Voyeur dice:

    Doy fé completamente.
    Este post describe perfectamente mi relación de pareja.
    Año tras año vamos a menos. Nos queremos muchísimo, nos divertimos juntos, pero en cuanto a sexo… frío frío.
    La zona de confort y la rutina nos ha llevado a esta situación. Meses enteros sin ningún contacto sexual.
    Y la verdad es que no lo echamos de menos.

  12. Raúl dice:

    Pasa en las parejas con hijos , por falta de chispa y monotonía.
    Cómo se puede recuperar ese deseo ?.

  13. Raúl dice:

    Silvia, a mi me está empezando a pasar esto más o menos.
    Estaría interesado en este curso o información sobre este tema en particular.

    1. sylvia dice:

      Puedes informarte sobre mi trabajo como Sex Coach y mis cursos de sexualidad y talleres entrando en esos enlaces. también explican cómo ponerse en contacto conmigo. También te puedo recomendar mi libro “Deseo”

  14. Irene Bedmar dice:

    Completamente de acuerdo, Sylvia. Esta es una realidad sexual en mi opinión, indiscutible.

    Además, sabrás que muchas personas -erróneamente- piensan que el deseo (la famosa “chispa”) es algo mágico que hay o no hay, no algo que deba trabajarse o entrenarse si se desea mantener o pronlongar a largo plazo. Luego pasa lo que pasa…

    Otra cuestión es lo que escribes al final, que plantea un debate muy interesante: cuál o cuáles serían los criterios para denominar “relación de pareja” a una relación de pareja actualmente?

    Interesante artículo. Gracias Sylvia. Saludos de una sexóloga y fiel seguidora de tu trabajo. :)

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