Sexo y mindfulness (II): llegar no es el objetivo

 

Cuando practicas sexo es probable que tengas un objetivo: alcanzar el orgasmo. Lo cierto es que suele ser nuestra meta, quizás no dicha, quizás no pensada, pero es lo habitual.

Imagínate que vas caminando por un bosque, disfrutando del paisaje, los olores, los sonidos de la naturaleza. Te sientes feliz, completamente feliz, disfrutando del momento. Pero, ¡huy!, me olvidaba, resulta que llevas a un crío a tu lado y a cada cinco pasos te pregunta: “¿Cuánto falta para llegar? ¿Queda mucho? ¿Cuándo llegaremos?” Adiós dicha absoluta, ¿no? Pues así es cómo viven muchas personas, ¡la mayoría!, su vida sexual: perdiéndose lo mejor, empecinadas en comerse la guinda, léase alcanzar el orgasmo, ¡qué, tantas veces, ni siquiera es tan maravilloso!*

Sin embargo, ¿qué pasaría si lograr el clímax no fuera la meta? ¿Dirías que el sexo no vale la pena? Claro que no, porque ¿acaso no disfrutarías de los besos, las caricias, los mordiscos, las palabras intercambiadas, los lametones, el morbo, la excitación, los juegos (podría seguir, pero creo que queda claro)?

Existen dos formas de vivir nuestra sexualidad: la primera tiene como objetivo alcanzar el orgasmo y todo lo que se hace busca ese fin. Los besos, las caricias, las palabras… todo, va dirigido a lograrlo. La segunda tiene como objetivo el placer del momento, es decir, los besos se dan para gozar de ellos, las palabras se dicen para disfrutarlas y excitar a quien las oye (y las dice, por supuesto), al igual que las caricias… Todo se hace en presente. Dicho de otro modo, cada cosa que sucede durante el encuentro es un fin en sí mismo.

Son dos formas muy diferentes de vivir la sexualidad y la segunda, no lo dudes, es mucho más gratificante que la primera, porque el  sexo no es llegar, es disfrutar. Dicho de otro modo, la verdadera meta (del buen sexo) es sentir placer e intimar con el otro y el orgasmo es solo algo más, un elemento más de la experiencia… que de quitarse de la ecuación no debería empañar lo vivido.

No entenderlo es el gran error que cometemos la mayoría. No hace falta correrse para sentir la gloria. Hay muchos niveles de placer e incluso pueden superar la pura descarga física que es el orgasmo.

Es más, si dejas de lado la obsesión por la meta y te centras en disfrutar del viaje (=encuentro exploratorio en busca de lo que nos gusta a ti y a mí), te relajarás: ¡adiós ansiedad de cumplir, de llegar, de que las cosas sean de una manera determinada! Y gracias a esa supuesta renuncia (que es más bien un beneficio), y a esa actitud de aventurero curioso, de vamos a jugar y ver cómo sentimos y disfrutramos de cada cosa que sucede, podrás descubrir nuevas sensaciones, prácticas y experiencias.

Dale una oportunidad a esta propuesta: la próxima vez que te compartas con alguien o te goces a solas, siente lo que sucede en cada momento. No se logra de la noche a la mañana, sobre todo si nuestro actitud natural es la de controlar o tendemos a creer en la consecución de objetivos… Pero insiste y ¡te lo pasarás mejor!

* Pido sinceridad: ¿cuántas veces tus orgasmos no han sido como para tirar cohetes o  siendo buenos no te han satisfecho emocionalmente, incluso te han dejado cierto vacío? Un orgasmo no es garantía de nada. Es curioso, quizás quienes mejor entiendan la importancia del camino, son quienes lidian con una eyaculación que consideran demasiado rápida. ¡Ironías de la vida!

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5 respuestas a “Sexo y mindfulness (II): llegar no es el objetivo”

  1. Cósmica dice:

    Caminante no hay camino, se hace camino al andar…
    Tal cual, como en otros muchos ámbitos vitales, lo que importa es el ahora, el presente.Cada segundo es único, cada minuto, mágico, cada caricia, beso, mirada… Hay que disfrutarlas como lo que son, delicias y maravillas del sexo.
    Mis orgasmos son cósmicos, pero lo son desde que preparamos nuestros encuentros para disfrutar plenament de la ocasión, despertar todos nuestros sentidos (música, olores, sabores…) y centrarnos únicamente en gozar del encuentro desde el primer momento. El Acto y los Orgasmos, una preciosidad.

    Buenas Noches!

  2. Hombre enmascarado dice:

    Ante todo Sylvia, gracias por abrir estos debates a cual cada vez mas interesantes…
    Llegar o no llegar?, Por que obsesionarse con un final apoteósico o a veces simple y vacío cuando el mero camino para llegar hasta el, es en innumerables ocasiones tanto o mas placentero que ese ansiado orgasmo…
    Se define en muchas ocasiones como Final Feliz, no es ya demasiada la felicidad de disfrutar de la relación sexual para obsesionarse con esa situación?
    OJO, con esto no quiero quitar en medida alguna el goce que significa un buen orgasmo, que quede claro, pero abriendo la mente mas allá de esa situación, hay tanto por sentir, descubrir, erotizar, imaginar, besar, tocar, lamer, masajear y un largo etcétera de verbos placenteros…
    Los que leemos este blog y por ende, participamos no somos ajenos sobre todo a fantasear, utilizar el principal organo del placer, el cerebro. Utilicemoslo como tal, ciertamente son infinitas las posibilidades para disfrutar y no culminar con una corrida, sino simplemente con unas caricias, o unos besos, que también forman y de que manera del acto sexual…
    Por experiencia digo, que de siempre me ha costado muchísimo tener un orgasmo, y por ello mi pareja no se siente del todo bien, dando a entender que sin ese orgasmo esa relación sexual ha quedado incompleta, con la frustración que acompaña a dicha situación…
    En cierto modo, puedo entender a Hugo, y también a Carol, cada uno expresando este punto de vista que comentamos, a Hugo por interiorizar el sexo en soledad cuando es menester, y a Carol por intentar ampliar el campo visual de su pareja para que vea que el orgasmo es solo una parte de esta enorme tarta que nos encanta disfrutar y degustar.

  3. Carol dice:

    Llevo dos años de relación con mi chico, y es un hombre y romántico y detallista, tanto en nuestra vida en común, como en nuestras raciones sexuales, hasta el punto que insiste en que le explique cuantos orgasmos y la calidad de ellos, y yo siempre le digo lo mucho que me gusta estar con él y lo mucho que disfruto de esos momentos juntos, y que mi meta no es llegar solo al orgasmo, para mi lo importante es que los dos disfrutemos, y no se como explicárselo ya, espero que este artículo le sirva.

  4. Hugo dice:

    “¿Cuántas veces tus orgasmos no han sido como para tirar cohetes o siendo buenos no te han satisfecho emocionalmente, incluso te han dejado cierto vacío?”
    La mayor parte de los que tengo en pareja porque, por mucho que intento explicarle que disfruto mucho más todo lo que viene antes del orgasmo, no se quiere dar por enterada. Así que, para disfrutar del sexo que yo quiero, recurro a los escasos momentos de soledad conyugal.

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