Y tú, ¿qué opinas? (II)

El contenido de nuestro segundo “Y tú, ¿qué opinas?” nos lo envía un hombre que expresa su deseo de experimentar la sumisión, pero teme que eso afecte el equilibrio de poder en su pareja. Su email dice así:

“Mi mujer y yo tenemos la misma edad: menos de 30 años. Cuando empezamos a salir ambos éramos vírgenes. Llevamos nueve años de relación (100% heterosexual) y siempre hemos hablado abiertamente de nuestra sexualidad y hemos experimentado más allá del sexo tradicional, es decir, pene dentro de la vagina: sexo oral, beso negro (cosa que me fascina hacerle), siento debilidad por sus pies (besarlos, lamerlos), sexo anal a ella y ella a mí con juguetes…

Desde hace algo mas de un año hemos caído en lo rutinario, como si el fuego se hubiera apagado un poco, y solo tenemos intimidad una vez por semana, a veces hasta pasan 15 días. Sin embargo, hace unos meses ella se transformó, se me subió encima, me tiró del cabello y me sometió un poco… Luego me exigió que me diera la vuelta (me asuste) y me dio un par de nalgadas, cosa que, aparte de no molestarme, me causo una sensación de placer que desconocía totalmente. Para ser sincero: me excitó que me sometiera y me quede con ganas de sentir más de esa mujer dominante. Unas semanas después lo hizo mas fuerte (me gusto mucho) y me pidió que se lo hiciera a ella e incluso que la mordiera. Disfrutó mucho cuando la domine.

Hace unos días nos estuvimos mensajeando…  y una conversación llevo a la otra y me confeso una fantasía que tiene y quiere hacer realidad: ser mi Dominatrix, Quiere usar tacones altos, lencería, correas de cuero, palas de madera… Cosas que me imagino en ella y, sinceramente, uf, ¡qué bella! Quiere someterme a sus deseos y tiene muchísimas ganas darme una lluvia dorada en el cuerpo, sin tocar mi cara; cosa a la que no me opongo, al contrario, me parece excitante.

Nunca hemos hecho ni experimentado estas cosas. No niego que me ha causado placer ser sometido por ella y verla dominarme y darme nalgadas con autoridad: su cara de placer y excitación al hacerlo es impresionante y he notado que sus orgasmos han sido más intensos. Siento que esto puede devolvernos la chispa que perdimos en el camino y sé que ella también lo cree así. Me habló de que esto nos uniría mucho más en la intimidad y reforzaría nuestra confianza. Tambien me hablo de un tal Grey … y ahora acabo de enterarme de quién es, por el post que hiciste sobre Cuatro ideas Grey para darle un toque “sado” a tu vida sexual.

Mi único temor es que mi imagen de hombre y de líder de nuestra relación se vea afectada por esto. Amo a mi esposa y ella a mí, hemos vivido y experimentado muchísimas cosas (en las que ambos éramos vírgenes), ya que estamos juntos desde jóvenes (desde la Universidad), y no quiero que su imagen de mí cambie, pero tampoco quiero decirle que no, ya que siempre hemos estados abiertos a experimentar con nuestros cuerpos (siempre entre nosotros).”

Fin del email. Ya sabes, a partir de aquí te toca: ¿quieres darle tu opinión? ¿Has pasado por la experiencia? Si es así, ¿la compartes?  Si no, ¿te tientan los juegos de dominio-sumision? Si te animas a opinar, recuerda que lo que más le preocupa es que su esposa deje de verle con los mismos ojos -es decir, que su imagen “de hombre y de líder de nuestra relación” cambie- si él accede al juego. ¿Cómo lo ves?

Estaba pensando que este caballero se animó a plantear la cuestión tras la publicación de la penúltima entrega de El Confesionario donde un parroquiano nos explicaba sus necesidades no satisfechas en este terreno. Cada vez me gusta más la interacción que genera este blog. Mil gracias por todas las aportaciones. De todos aprendemos.

14 respuestas a “Y tú, ¿qué opinas? (II)”

  1. Aldo dice:

    a la mejor ya no volverás a ser el líder, no se puede ser sumiso y lider, pero vas a ser un hombre feliz. yo soy un hombre sumiso y feliz, me tratan con cariño y respeto, pero ya no soy el lider

  2. Hugo dice:

    A mí no me preocupa lo más mínimo que mi mujer deje de verme como un “hombre”, en el sentido más rancio de la palabra. Yo soy un hombre porque nací con los cromosomas xy, tengo pene y barba, no por tener un comprotamiento de macho alfa más propio de épocas pasadas. Con mi mujer, y con las demás mujeres, mantengo una relación de igualdad y confianza, las decisiones se discuten y se toman juntos y no hay un líder porque somos una pareja, no dos individuos en una lucha de egos.

    Por otro lado, lo que haces en la cama, evidentemente, va a afectar a la opinióm que ella tenga de tí, igual que lo que ella hace afecta a tu opinión sobre ella. Lo que debes de analizar es si eso te va a llevar a un nivel en el que afecte a la imagen que tienes de ti mismo (que eso parece lo que realmente te preocupa). Si es así tienes que pensar si puedes estar cómo con esa nueva imagen. Si la respuesta es negativa, ya sabes lo que tienes que hacer.

  3. Paseante dice:

    No me extraña que tengas dudas sobre la posibilidad de que el sexo pueda alterar tu imagen en el seno de tu pareja. En realidad todos estamos más o menos mediatizados por una supuesta imagen que tenemos o que se espera de nosotros o que heredamos de una cultura dada, o que viene unida a nuestra condición de machos (salidos y penetradores) o hembras (celosas guardianas de la pureza o de la exclusividad de su entrepierna). Dichoso el que puede romper moldes, ser otro a veces o para siempre, soltar lastre, pasar a cuchillo todas las ideas y creencias estúpidas (por morales, por sexistas, por pacatas, por impuestas, por negarnos una parte de la experiencia, por constreñirnos en unos patrones de creencias…). Mi opinión es que experimentes lo que deseas, es tu intimidad y tu vida, disfruta de tener una pareja que puede acompañarte y hacerte crecer en ello. Normalmente la pareja es un freno, cuando debiera ser un complemento, un equilibrio y un cómplice. No des tanta importancia a lo que alguien pueda pensar de tus genitales o de tus delirios, sólo te importan a ti y ya es hora de que los trates como centros de placer y de juego. No dejes que te pase como a muchos, tal vez la mayoría: se morirán vírgenes o puros o monoteístas o celosos guardianes de la moralidad y de la abulia de sus partes pudendas. ¡Cuánta energía para defender castillos absurdos!

  4. Endorfina dice:

    En mi opinión, lo mejor que le puede pasar a este chico es que su “imagen de hombre y de líder de nuestra relación” se vea afectada. Me explico. Cuando empezamos a cuestionar todas las maneras en que nos han dicho que debíamos ser, en este caso, responder y comportarse como dicta lo masculino modélico (producto de la socialización, no de su propia naturaleza), podemos liberarnos y experimentar todo lo que la vida tiene que ofrecernos. ¿Quién impone los roles a desempeñar por cada uno de los sexos? No veo por qué la relación tiene que ser jerárquica, cuando puede ser complementaria.

    Como no quiero meterme en otros jardines, voy a ir directamente a su preocupación, porque, aunque no soy varón, entiendo sus dudas. Yo también experimenté un gran desconcierto al querer someterme en el plano afectivo y sexual a un hombre de forma libre y voluntaria, y más cuando nunca permitiría esas actitudes en mi vida diaria, y cuando lo veo como un sujeto igual en derechos y deberes, pero no es ninguna contradicción, hay que tener muy claro que se trata de satisfacer una necesidad de dominio/sumisión, es un juego en el que cada uno adopta un rol, y termina cuando lo deciden los participantes regresando al clima de igualdad que ellos deseen. Vamos, que se trata de satisfacer una necesidad y no tiene por qué gobernar toda la vida de pareja, de hecho, ellos ya lo probaron y los resultados han sido muy positivos.

    Por todo lo que he dicho, pienso que no debería sentirse menos hombre al adoptar el rol de sumiso en la cama. Además, hay que tener en cuenta que las personas evolucionamos sexualmente a través de los años, y ellos tienen la ventaja de que lo hacen ambos en la misma dirección, por eso mi opinión es que aproveche ese factor tan difícil de encontrar en las parejas de largo recorrido, y tan atractivo en términos sexuales: la novedad. Ella parece tenerlo muy claro.

  5. Ana dice:

    Lo que hagáis en la cama se queda en la cama. Tener cambio de roles y experiencias de todo tipo es de lo más habitual y si no se juega en la cama, ¿Dónde íbamos a hacerlo?
    Durante el sexo se pueden hacer muchas cosas pero eso no define cómo nos verá nuestra pareja en otros ámbitos de la relación. Puedes ser una persona que adore ser dominante en el sexo pero que en tu vida diaria te guste tomar un rol más sumiso y conciliador, y viceversa.
    Tal como lo cuentas, da la impresión de que estáis abiertos a muchas cosas y tenéis una mentalidad capaz de entender y disfrutar del sexo y sus juegos. Con una persona a tu lado como la que describes, sería muy extraño que te viera de forma distinta o cambiase su percepción sobre ti en ámbitos que no tengan que ver con la cama.
    Mi humilde opinión, es que no te preocupes, lanzaos, y si siguen las dudas más adelante para eso podéis hablar, ya que tenéis la suerte de tener un canal abierto y sincero para hablar sobre sexo.

  6. Erica Jade dice:

    Después de la experiencia que ya habéis tenido y lo que estáis hablando sobre el tema no creo que vayais a tener ningún problema de juicio. Si la imagen que tiene sobre tí cambia, creo que será a mejor: un compañero de mente abierta que quiere probar cosas, experimentarlas. Independientemente del rol de cada uno (Ama/sumiso o Amo/sumisa) durante el sexo, no tiene nada que ver con lo muy o poco hombre que seas, eso se demuestra en otras cosas ;D

    1. Claro de Luna dice:

      Creo que Erica Jade, Endorfina y Pasante han dado en la diana. Parece que tiene demasiados miedos, complejos por perder su liderazgo, cuando en una pareja se tiene que dar la igualdad. Si hablamos de sexo, la cosa cambia, pero como ya han comentado es un juego que se termina antes de meternos en el día a día de nuevo.

      Ojalá logre desprenderse de esos prejuicios y pueda disfrutar de lo que le gusta. Los dos ganarán bastante.

  7. hum dice:

    la confianza y hablar es lo que marca la diferencia entre ser pareja, o que no lo seas.
    esas practicas son normales hace tiempo y generan confianza.

  8. Nina dice:

    Tú ya has jugado a ser su sumiso y ella también ha probado ser la tuya y ambos habéis disfrutado de ello.Nada de lo que dices hace pensar que algo haya cambiado en vuestra relación, por lo tanto, no entiendo de qué te preocupas.
    ¿Acaso te ha tratado de forma distinta? Si no lo ha hecho hasta ahora, ¿por qué crees que va a cambiar?

  9. Ignacio dice:

    En el último párrafo le estás dando la respuesta.

    La rutina y la falta de sexo desaparecerían de mi casa si mi mujer tuviera esa mentalidad.

    1. inais dice:

      Si te sirve, Ignacio, a mí, me ha bastado con poner espacio de por medio con mi anterior pareja para abrirme de mentalidad, por algo, estoy leyendo esto; claro que puse demasiado espacio y papeles de separación…si su mentalidad hubiera sido otra respecto a (terapeutas de pareja)otra historia sería ahora…
      Seguramente que mi siguiente pareja de cama disfrutará como yo de mi mentalidad nueva….

      1. Ignacio dice:

        Veo demasiado drástica tu solución, considero que todo se puede negociar y voy a hablar con mi mujer cuando vea la ocasión oportuna.

        No obstante, respeto tu forma de pensar.

        1. Hugo dice:

          Hola, yo tengo el mismo problema que tú y, al contrario que le pasa al exponente del caso, para mí lo habitual es tener sexo cada 15 días. Hace tiempo que decidí ponerme las pilas y hablar con mi mujer acerca de nuestra relación y, sobre todo, del sexo. Le confesé mis gustos y fantasías, le hablé de cómo me gustaría que fuesen nuestras relaciones (nada raro, sólo tomar las cosas con calma, dedicar tiempo al sexo, no una contrarreloj por alcanzar el orgasmo), le pregunté por sus fantasías y le llegué incluso a regalar “tu sexo es tuyo”, título que nos suena.

          La conclusión: ella no tiene fantasías, las mías siguen siéndolo, el libro me lo leí yo y la contrarreloj ahora es para sus orgasmos. O sea, que por mucho que hablé no sirvió para nada, pero, al menos, lo hice.

          Una típica noche en la cama: caricias, 5 minutos; me pide que me ponga encima; introduzco el pene y se masturba. Cuando está cerca del orgasmo me pide que me mueva para, supuestamente, alcanzar el orgasmo juntos.

          Como puedes imaginar esto es poco o nada satisfactorio y nada parece poder cambiarlo. ¿Qué hago entonces, porque no quiero romper el matrimonio? Simple, aprovecho los momentos en los que no está en casa para explayarme y disfrutar (mucho) del sexo en solitario. Sería mucho mejor en pareja, pero, dadas las circunstancias es lo mejor que pude encontrar.

          ¿Qué quiero decir con esto? Habla con tu mujer, si las cosas cambian perfecto, si no lo hacen, aprende a disfrutar (desahogarte) de otras maneras para evitar que afecte a tu relación.

          1. Ignacio dice:

            Sabía que no soy el único con esta tipo de relación. Podría asegurar que si le compro el libro no lo va a leer (yo lo pienso leer, por supuesto).

            Mi situación no es idéntica a la que describes, en mi caso insisto varias veces para que acepte y salvo alguna que otra vez, al final si disfruta, pero que yo sea siempre el de la iniciativa me pone de mal humor y así las cosas no funcionan.

            Ni hablar de fantasías, sencillamente no las asimila.

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