Entrenando los sentidos (III): el oído y cómo potenciarlo

© José Bustamante y Aldara Martos Palomeque, psicólogos y especialistas en sexualidad y pareja.*

El universo sexual está rodeado de sonidos, ¿quién no se ha sentido atraída/o por una voz concreta? Muchas veces no somos conscientes de su importancia, pero el oído puede ser la puerta de entrada para encender la pasión, más aún para las mujeres, y una manera mucho más motivadora que la vista para dejar volar nuestra imaginación. Hay quienes no pueden resistirse al jazz o un bolero, cada uno a lo que le guste, y es que los sonidos tienen la capacidad de trasladarnos a situaciones concretas que ya hemos vivido y nuestro cerebro ha asociado. Escucharnos jadear, murmurar palabras de amor o lascivas, sirve como un potente afrodisíaco para ambos, pero además está demostrado que exagerar los gemidos ayuda a dejarse llevar y nos facilita el alcanzar el clímax.

Lo que se escucha/oye puede bloquear la excitación y la aparición del reflejo orgásmico, sobre todo en las mujeres, cuya respuesta sexual suele ser muy sensible a ellos, tanto para bien como para mal. Algunas personas, por ejemplo, no soportan el sonido que produce la fricción de los cuerpos cuando hay sudor, los crujidos de la cama e incluso la música por sensual que sea, mientras que para otras, los sonidos que considera agradables –desde su canción predilecta hasta los comentarios de su amante, pasando por los sonidos ininteligibles de quien les habla en otro idioma- pueden ser desencadenantes de una buena excitación y facilitadores de su orgasmo.

Lo cierto es que cada individuo es diferente y, por tanto, reacciona de una forma distinta ante el mismo estímulo. Tomemos, por ejemplo, las palabras que se pueden intercambiar durante el encuentro: hay quien disfruta de palabras dulces al oído y otros a los que les gusta escuchar algo más subido de tono y hasta rozando el insulto, y conste que como juego todo vale. Y no hay nada de malo en perder el control durante la excitación, eso sí, siempre que los dos lo entiendan de la misma forma ya que, de la misma manera que ayudan, algunas palabras dichas en determinado momento pueden acabar con la pasión. De hecho hasta un “te quiero” puede estropear la situación si lo que vive el otro es una relación sexual mucho más salvaje.

Por si quieres potenciar tu sentido auditivo, te proponemos dos ejercicios cuyo objetivo es ayudarte a concentrarte en el oído para descubrir nuevas sensaciones. Por ello, te recomendamos cerrar los ojos o llevar un antifaz.
– En primer lugar, escoge una música que te resulte agradable. Escúchala con atención e intentando percibir cada uno de sus detalles, más allá de lo que lo harías habitualmente. Si aparecen sensaciones o pensamientos distractores, simplemente deja que se marchen y vuelve a centrar la atención en lo que escuchas. Una vez finalizado fíjate en qué te ha llamado la atención de esta manera de percibir el estímulo.
– A continuación escoge una música o audio que te resulte erótica, o al menos sugerente. Escúchala y, ya sabes, si aparecen sensaciones o pensamientos distractores, simplemente deja que se marchen y vuelve a centrar la atención en lo que escuchas. A continuación piensa en las sensaciones experimentadas al percibir el estímulo auditivo, poniendo especial atención en aquello de lo escuchado que te resulta erótico.

Una vez hayas entrenado este ejercicio, trata de llevártelo a la cama, es decir, durante tus relaciones íntimas, sola/o o en compañía, utiliza esa música que ha conseguido despertar el deseo erótico. Pero no te quedes ahí, si consigues asociar esos sonidos a la excitación, mejorará el dominio sobre tu excitación hasta el punto de poder encender los motores eróticos sólo escuchando determinada música.

¿Quieres ir más allá? Juega con tu pareja a que te susurre al oído determinadas palabras, que ponga un tono de voz concreto o simplemente que jadee cerca de tu oído cuando estés muy excitada. No imaginas el poder erótico de los sonidos ¿Te atreves a descubrirlo?

Nota de Sylvia: ¿Te animas a compartir cuáles son aquellos estímulos auditivos que te excitan o te desinflan? Música, un tono de voz, el lenguaje obsceno, las palabras de amor, otro idioma… ¿Qué es lo que te erotiza auditivamente?

*La dirección de los psicólogos la encuentras en la sección de Recursos. Si quieres leer la primera entrega de esta serie, sobre la importancia del centrarse en el aquí y ahora, o la segunda, sobre cómo potenciar la vista, pica sobre sus enunciados.

12 respuestas a “Entrenando los sentidos (III): el oído y cómo potenciarlo”

  1. Esti dice:

    Pues a mi el sentido que más me estimula es claramente el oído. Determinadas canciones… pero sobre todo que me hablen en otro idioma el que sea aunque no entienda ni papa, me parece supersensual.

  2. Dulcegustosw dice:

    Yo puedo pasar de 0 a 100 sólo con música latina.
    Escucharla mucho o depende en qué ocasión me parece pesada. Pero si puedo bailar, o algo parecido, ya que no sé, no puedo evitarlo, se me ponen todos los sentidos a flor de piel. Me parecen unos movimientos cargados de mucho erotismo y sensualidad.
    En la cama, un susurro, sentir la respiración… Ufff
    Creo que soy demasiado sensible 😛

  3. Rocío dice:

    Yo descubrí mi no heterosexualidad gracias a las voces de Joan Jett, Patty Smith y Lesley Woods, no digo más (que no es precisamente poco!)

  4. escorpio dice:

    Su olor natural, sin nada de colonias ni agregados. Y lo que me encanta es que cuando hacemos el amor le ponga sonido, oír su voz suspirando y jadeando y mirarle a los ojos… cuando los tiene abiertos.

  5. Sirena dice:

    Os dejo una canción de Sade que a mi me inspira.. y mucho…
    Propongo ejercicio a los que tienen pareja: esta canción, un antifaz y una pluma. Disfruten!

    1. sylvia dice:

      Hay tantas de Sade que servirían. Bueno, nos servirían a ti y a mi fijo, pero para gustos, colores.

  6. Javier de Culleredo, A Coruña dice:

    Pois non che sei neniña… Como me crié en el campo y los días de temporal cuando se acababa la leña de la chimenea el frío se llevaba mal (y a esto se le sumaba que se solía ir la luz) me metía en la cama con diez kilos de mantas pensando si no estaría mejor yo con esta o aquella(la que fuera que me gustara en ese momento). Como se colaba el frío se colaba el ruido de la lluvia, el viento y algún que otro fenómeno atmosférico.El sonido de una lluvia suave me gustaba y me ayudaba a centrarme en mis sueños. Algunos ruidos animales también estimulan, pájaros, ranas,etc. El ruido de la rodadura de un autobús, hacer un viaje de noche acompañado también resulta estimulante, el ruido de la rodadura, el del motor son sonidos… cómplices.

    Una vez el programa de la cadena SER “A vivir que son dos días” cambió de presentadora y me pilló en cama (ahora a las 8 llevo horas de pie). A mi me cuesta pillar el sueño y un domingo de descanso me desperté a las 8. Saque un brazo de entre las sábanas y encendí el radio reloj. “Son las 8 las 7 en Canarias”. Leyó los titulares (noticias casi todas desagradables como siempre) y sentí que esa voz me acariciaba con mucha sutileza. Me sorprendió mi reacción porque no es una voz dulce ni que se pueda calificar de sensual pero a mi me resultó así. Hoy pienso que Monserrat sabe vehiculizar su personalidad a través de la voz y ese tono grave se vuelve amable y atractivo en su boca. Así que no es lo que dicen sino como lo dicen. Ejemplo de voz rota que me pone es la de Adriana Varela. Y la mujer no me gusta nada.

    Aceptando todos los argumentos del post creo que no hay mejor sonido que el que genera tu corazón cuando te gusta otra persona. Cualquier tono desafinado se puede volver una sinfonía irrepetible. ¡Qué bien suena el agua de la ducha cuando estás acompañado!

  7. isthar dice:

    Buen post!!!! Lo practicaré el fin de semana!!!!

    1. Isthar, ¿Has practicado el ejercicio? ¿Por qué no nos cuentas qué tal?

  8. Isa dice:

    A mi me estimulan mucho los olores… el de una colonia, el de una vela… y se me baja la líbido con las palabras malsonantes… ya me ocurrió una vez que en medio de “la batalla” el chico me empezó a decir insultos al oído y perdió todo el encanto.

  9. Maria dice:

    Me animo a contaros mi experiencia al respecto. Conocí a un chico por internet a un chico, y después de varios mails de contacto nos dimos los teléfonos, y sólo por la voz nos enamoramos (a mi, en particular, me enamoró lo que decía y el tono de voz con que lo decía). Estuvimos así durante casi un año, sin vernos más que por fotografía, hasta que decidimos dar el paso de estar cara a cara. Él vivía a 400 km de distancia y fue él quien vino a visitarme un fin de semana, que a mi me pareció eterno…
    Me dió el bajón nada más verle: su aspecto físico que definiría como “descuidado”, su cuerpo, la “inoportunidad” de su atuendo en cada momento, hasta sus gestos…Cuando llegó el momento de irse tuve claro que no quería volverle a ver, aunque suene cruel, pero no quería seguir haciéndole ilusiones.
    Pero aquó viene lo curioso, por lo que al tema respecta: cuando volvió a su casa me siguió llamando, y a mi me seguían “revoloteando mariposas” en el estómago, y me tenía que decir a mí misma “¡entérate, es la persona con la que estuviste y no te gustó!”, pero algo había en su voz que me “enganchó”, por lo que poco a poco fui dejando de hablar con él ya que sabía que toda la magia que imaginaba en él y que a mi me hacía vibrar residía en ese sentido mío, el oído, y en esa particularidad suya como era el tono de voz, y eso sólo no bastaba, ¡ni muchísimo menos!

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