Ruby hubiera cumplido 20 años

Ruby siempre me gusto. Fue amor a primera vista y me encantaría que fuera tan conocida, apreciada y difundida como Rosie the Riveter. En su día, logré hacerme con una hecha de papel maché que guardo en una librería acristalada donde se hallan algunos de mis tesoros más preciados: libros favoritos, fotos de familia,  recuerdos de viajes…

Fue creada por The Body Shop, en 1998, cuando lanzo una campaña de autoestima con Ruby como modelo y el lema “Hay tres mil millones  de mujeres que no se parecen a las supermodelos y solo ocho que sí”. Con ella, la marca de productos de cuidado facial y corporal 100% vegetal pretendía desafiar los estereotipos de belleza imperantes. Y lo logró: consiguió que se abriera un debate que sigue siendo muy necesario. Hasta entonces, poco se había hecho para protestar y visibilizar el problema del exacerbado culto a la imagen.

Dos curiosidades para acabar.

Cuando surgió la campaña, la compañía de juguetes Mattel intento sin éxito que se retirara porque dañaba la imagen de su muñeca Barbie que en esa época se vendía a patadas (se calcula que dos por segundo).

Su protagonista se llama Ruby,  porque sus curvas parecidas a las de las mujeres pintadas por Pedro Pablo Rubens en su cuadro “Las tres gracias”.

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