¡Viva la vulva! (y II)

La mayoría de las mujeres la mira poco. De hecho, para muchas es una perfecta desconocida. Y en cuanto a su cuidado: todas somos muy limpitas, eso sí, pero ¿sabemos realmente cuidar de nuestra vulva? No sé yo… Muchas cometemos errores que, además, pueden tener consecuencias, o sea que, si eres mujer, te invito a leer estas recomendaciones para comprobar qué tal te cuidas.

¿Cómo te aseas? Seguro que a conciencia, pero mejor usar solo agua. Para hacerlo recorre con tus dedos el espacio entre los labios mayores y menores incluyendo el glande clitoriano. No hace falta más y, en contra de lo que las marcas quieren hacernos creer (¡qué bien viven a costa de nuestras inseguridades!), no necesitas de ningún producto para estar limpia. Por supuesto, olvídate de las duchas vaginales: te cargas las bacterias buenas. La vagina se cuida solita y si usas jabones puedes cambiar su pH y, tu genial idea, causarte infecciones, irritaciones, mal olor…

Si, a pesar de la advertencia, decides usar jabón, elige uno especial para higiene íntima (es recomendable que uses uno adecuado a tu edad, porque si eres joven puedes usar uno con un pH más ácido que una mujer madura).  Eso sí, enjuágate a conciencia para que no quede resto alguno.

No, no y no a los sprays, cremas y toda esa mandanga que nos venden para oler bien. Si quieres usar algo, elige un aceite de almendras, de Pompeya… No está de más masajear la vulva cada mañana, un acto que podrías convertir en en algo tan cotidiano como el de ponerte la crema de cuerpo. Así, además, tomas conciencia de su existencia. Vivimos muy de espaldas a nuestros genitales salvo cuando toca sexo. Una pena.

Si te preocupa el olor durante tu período cambia a menudo tu tampón o compresa, o lava tu copa menstrual.

Cuando vayas al baño, límpiate de delante hacia atrás para evitar que arrastres materia fecal a tu vagina, con el consiguiente peligro de infección. Mejor papel higiénico y agua que toallitas húmedas o papel con olores.

Siempre que te toques la zona vulvar o te la toquen, ¡manos limpias! Lo mismo vale con los objetos que uses para estimular la zona.

Antes y después de los encuentros sexuales, lávate con agua tibia. Durante, usa un método de barrera (preservativo masculino o femenino,  parches dentales, guantes, según la práctica escogida) y, después, orina para ayudar a eliminar bacterias. Pídele a tu pareja que también se lave.

Prendas íntimas de algodón 100%, sobre todo si eres propensa a las infecciones. Si no son de algodón, al menos que lo sea la parte que roza tu vulva. En cuanto a su lavado, usa detergentes suaves y enjuaga dos veces para que no quede rastro del jabón.

Una gran idea: siempre que puedas, evita llevar bragas. Deja que tus genitales respiren: lo necesitan. Y si dudas, la próxima vez que vayas a ver a tu gine, pregúntale. Si no vas al aire de día, por lo menos apúntate al momento liberación por la noche. Braguitas fuera.

NO tajante a los salvaslips (solo para ocasiones… excepcionales). Es lo peor que le puedes hacer a tus genitales. Lo dicho: las compañías que venden esa mierda se están forrando a costa de nuestras inseguridades. A un hombre no se le ocurriría ponerse algo así para que la gotita no manchara sus boxers. No son tan idiotas como nosotras. (Por cierto, para que se adhieran a tu ropa interior, los salvaslips llevan un pegamento que puede irritarte si al quitártelo dejas que tus genitales entren en contacto con las braguitas).

Ya sé que es mucho pedir, pero siempre que puedas evita los pantalones que constriñen… ¡la sangre no circula con ligereza! ¿Dífícil? Pues al menos no los lleves tantas horas seguidas.

Mante tus genitales en forma. Practica tus ejercicios de Kegel y/o haz gimnasia hipopresiva. Si no sabes de qué se trata, habla con tu gine, comadrona o fisio de suelo pélvico. Y, no dudes, que el buen sexo también la mantiene en forma.

Siempre que no lo veas claro, ves al médico. Y hazlo sin dilación si:

– Sientes picor, escozor o encuentras cualquier rojez, verruga, bulto o herida en tus genitales.

– Tienes más flujo de lo habitual, sobre todo si huele mal o su color es diferente.

– Necesitas orinar continuamente y te duele al hacerlo.

– Sangras al miccionar.

– Te duele practicar el coito.

Y eso es todo, al menos por ahora y si quieres, porque si te apetece leer la primera parte de este post, que incluye imágenes y enlaces interesantes, visita ¡Viva la vulva! (I)

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La ilustración es de Sandy Klar. Para ver algunos de sus trabajos entra en este enlace.

16 respuestas a “¡Viva la vulva! (y II)”

  1. Mirian dice:

    Como he dicho en alguna otra parte de este blog, después de dos fracasos en pareja ( con chicas. Soy lesbi), decidí ponerme el mundo por montera, ser libre y no comerme el coco con asuntos del sexo, de los genitales y, mucho menos, con recomendaciones “científicas”, la mayoría de las cuales tienen un trasfondo comercial.
    Una de las decisiones que me alegro haber tomado hace mucho tiempo, es la de suprimir, en la medida de lo posible, la gran cantidad de productos químicos que ponemos en nuestro cuerpo, para las distintas partes del mismo: pelo, uñas, genitales, piel, etc, etc. Agua y jabón, normal y corriente, es lo que utilizo en mi aseo diario.
    Tengo que decir que, hasta la fecha, me ha ido bien. Nunca he tenido ninguna infección ahí abajo, ni de bacterias ni de hongos, que parecen ser tan comunes. Y no es porque no tenga un puntito de promiscuidad.
    Conclusion, las marcas comerciales nos tienen comido el coco, incluso a muchos médicos , los cuales se hacen eco de las recomendaciones, sin duda de buena fe.
    Lo dicho, agua y jabón.

  2. Sofía dice:

    Gracias por esta información y por tu trabajo en general. Sólo quiero sugerir si es posible observar este tipo de frases, que suelo encontrar bien a menudo, “No son tan idiotas como nosotras.”
    Porque no tengo tan que nosotras seamos tan idiotas, ni que ellos no lo sean. Sinceramente, ¿aporta algo significativo al artículo esta comparación despreciativa?
    Gracias

    1. sylvia dice:

      Tienes tu razón y entiendo perfectamente tu comentario, pero, aun así lo voy a dejar tal cual está. Pero me gustaría explicarte la razón, porque te has molestado en escribir el comentario, lo que te agradezco. Cuando suelto algo tan visceral, lo hago como hablando entre amigas y sintiendo lo que digo. Suelo olvidarme de que esto se lee y que, incluso, influye. ¡Qué presión! Mejor olvidarse. En fin, que eso es lo que debía sentir cuando lo escribía, probablemente porque estaba enfadada, quizás hasta rabiosa. Pero esa soy yo expresándome y así se va a quedar. Acepto la crítica, quizás en otro momento me acuerde de llevar más cuidado, pero cada vez me fastidia más lo de ser políticamente correcta, de andar con pies de plomo y todas esas cosas. Si lo hiciera dejaría de escribir.

  3. Ira dice:

    hola! me gustó el texto. par de preguntas sylvia, cómo podría reconocer un jabón para mujeres jóvenes? y qué crees sobre la depilación? me quedé extrañando algo sobre esto último. gracias por su trabajo! y un saludo

  4. Noelia dice:

    Podía haber mencionado, ve a ver a tu matrona, que es el sanitario experto en sexualidad y ginecologia más accesible, en los centros de salud.

    1. sylvia dice:

      ¡Es verdad! Ya lo he agregado. Gracias.

  5. Marcela Monica Navarrete dice:

    Excelente publicación. Me encantó!! Abrazos a todas

  6. Marta Bernardez dice:

    Donde dice pregunta a tu gine también debería nombrar a “tu matrona”. Por lo demás… FANTASTICO ARTICULO!!!

    1. sylvia dice:

      Añadido, porque tienes toda la razón. Gracias por la sugerencia.

  7. Montserrat dice:

    Genial! Y cuida tu Microbiota vaginal, ella sabe que hacer en cada momento de tu ciclo menstrual y de tu ciclo como mujer

  8. Rosa dice:

    Gracias por este artículo (bueno, y por todos los demás)…
    Hablas del aceite de Pompeya, pero lo he estado buscando y es carisimo. .. vamos, como si fuera un perfume de los caros caros… Pero también hablas del aceite de almendra ¿alguno en especial?

    1. sylvia dice:

      Hay tantos productos y tan variados, porque hay diferentes necesidades, que creo que el mejor consejo que te puedo dar es que te acerques a una farmacia o parafarmacia donde te puedan informar de todo lo que hay. También en las buenas sex shops tienen productos que sirven (estoy pensando, por ejemplo, en Kitsch de Barcelona, donde la variedad de productos es espectacular). Otra sugerencia es que inviertas en esto. Es decir, prueba y si no te gusta, te compras otra cosa. No desistas hasta encontrar lo que realmente te guste a ti!

      1. Rosa Miguel dice:

        Muchas gracias. De momento voy a probar con el aceite de Pompeya. He hecho una inversión y casi me toca pagarla a plazos ?. Ya te contaré mi experiencia.

  9. Sorgina dice:

    Me encantan las ilustraciones!!! Parecen matrioskas!!!!

    1. sylvia dice:

      Aviso a Sandy para que vea tu comentario. Ella vive en San Francisco y le encanta hacer este tipo de ilustraciones. Por cierto, me has hecho pensar que a menudo veo formas por la calle o en imñágenes que me recuerdan a la vulva. Es divertido.

    2. Sandy dice:

      Thank you so much! I tried to make it like the Mexican altar designs. I am so glad you enjoy the illustration…made my day!

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